Carlos Javier Floriano CorralesPP
Diputado
«Señora presidenta, señorías, el Grupo Parlamentario Popular queremos que nuestras primeras palabras dejen claro dos asuntos que conviene no confundir. El primero es la defensa de los ciudadanos españoles en el exterior y el segundo es el uso partidista, interesado y oportunista que este Gobierno hace de esa defensa, y la intervención del señor ministro hoy no ha dejado ningún lugar a dudas. (Aplausos). Empiezo por lo esencial. Todo ciudadano español, sin excepción, merece la protección de su país; siempre, en cualquier lugar del mundo, con independencia de sus ideas o de las circunstancias en las que se encuentre, y eso incluye al ciudadano español que se encuentra en este momento en Israel. Por tanto, exigimos que el Gobierno actúe con diligencia, que garantice la asistencia consular, que vele por sus derechos y que trabaje para resolver esta situación cuanto antes. Pero, dicho esto, señorías, lo que hoy debatimos no es solo la actuación exterior, sino la credibilidad de este Gobierno cuando decide actuar y cuando decide no actuar. ¿Dónde ha estado su comparecencia en el caso de los dos españoles que se encuentran injustamente encarcelados en Guinea Ecuatorial en condiciones de incomunicación inhumana? (Aplausos.-El señor De Olano Vela: ¡Muy bien!). Es una situación denunciada por el Parlamento Europeo y que llevó a que la madre de uno de ellos se pusiera en huelga de hambre el 15 de abril, quince meses después de su detención, hasta ayer que, curiosamente, usted -ayer, curiosamente usted- se dignó a recibirla. (Un señor diputado: ¡Qué vergüenza!). Más claro, señor ministro, ¿por qué no ha comparecido para explicar las acciones de la brutal situación que padecen Javier Marañón y David Rodríguez? ¿No son tan españoles como el caso por el que usted comparece hoy? ¿Son de peor condición y no merecen esta respuesta institucional? ¿Qué explicación puede dar a esta situación diferente? Según explicó el otro día en televisión, el cónsul de Tel Aviv ha ido todos los días a visitar a Saif y a interesarse por el reconocimiento médico que se realiza a diario. ¿Está haciendo lo mismo con Javier y David? Ya le digo yo que no. El otro día pedía pruebas al Gobierno israelí del delito que se le acusa o la liberación de Saif. ¿Por qué no ha hecho lo mismo en el caso de estos dos ciudadanos españoles? Difícil de explicar. (Una señora diputada: ¡Muy bien!). Pero este no es un caso aislado. ¿Dónde está la urgencia, la contundencia y una convocatoria extraordinaria del Congreso cuando ciudadanos españoles han sido detenidos en Venezuela? (Aplausos). Les recuerdo el caso de José María Basoa o de Andrés Martínez, que estuvieron más de cuatrocientos días en una de las peores prisiones del sistema penitenciario venezolano. Podemos referirnos también al caso de Rocío San Miguel o del periodista canario Miguel Moreno, encerrados en circunstancias similares. Pero en ninguno de estos casos ha habido convocatoria de sesiones extraordinarias en el Congreso ni comparecencias monográficas. ¿Por qué no hay comparecencias con urgencia cuando los ciudadanos españoles eran detenidos en Venezuela, en Cuba, en Guinea Ecuatorial o en Iran y todo se lleva con -abro comillas, porque son sus palabras- 'gestiones diplomáticas discretas de las que conviene, Carlos, ni hablar ni preguntar públicamente', y hoy no hay ningún problema? (El señor Pérez López: ¡Anda!-Aplausos). Hoy no hay ningún problema. Hoy se comparece aquí públicamente, se dan ruedas de prensa, no hay ningún problema.»
Fragmento 1 de 4 de esta intervención.