Marta Madrenas i MirJunts
Diputada
«En fin, la flotilla ha generado exposición pública, pero no ha modificado la situación sobre el terreno ni ha alterado ninguna decisión internacional relevante. Y, precisamente por eso, conviene evitar que este conflicto acabe convertido en un espacio de competición simbólica, de tacticismo o de proyección política personal. La paz no se construye con escenificaciones; se construye con diplomacia, con presión internacional efectiva, con derecho internacional y con capacidad real de incidencia. Y, en este contexto, preocupa ver cómo se va abandonando por parte de algunos cualquier referencia a una solución realista. Parece que algunos han dejado de hablar del derecho a existir del Estado de Israel. Después hablan de paz, pero sin reconocimiento mutuo no hay ninguna posibilidad de paz. La solución sigue siendo la misma, aunque hoy sea incómoda para algunos: la de los dos Estados; un Estado palestino independiente, viable y reconocido, y el derecho a existir del Estado de Israel. Negar una, cualquiera, de esas dos realidades no resolverá nunca el conflicto. Al revés, lo bloquea y lo hace permanente. En coherencia con esto, denunciamos la escalada en el Líbano, que amplía el conflicto e incrementa la inestabilidad regional, pero sin ignorar, muy al contrario, los bombardeos también condenables de Hezbollah y el papel que tienen en esta escalada. Todo es mucho más complejo de lo que a menudo se presenta en este debate, y nosotros no entraremos en lecturas de blancos y negros, porque hay muchos grises, aunque estos sean menores. Negar una cualquiera de esas dos realidades no resolverá nunca el conflicto, al revés, lo bloquea y lo hace permanente. En coherencia con esto, denunciamos la escalada en el Líbano, que amplía el conflicto e incrementa la inestabilidad regional, pero sin ignorar, muy al contrario, los bombardeos también condenables de Hizbulá y el papel que tiene en esta escalada.»
Fragmento 7 de 10 de esta intervención.