29N · generales · dom 29 novfaltan 26 días

Marta Madrenas i MirJunts

Diputada

«Todo es mucho más complejo de lo que a menudo se presenta en este debate. Nosotros no entraremos en lecturas de blancos y negros porque hay muchos grises, aunque esto sea menos cómodo políticamente. Y también rechazamos la expansión de los nuevos asentamientos en Cisjordania porque vulneran el derecho internacional, efectivamente, y además también hacen que aún sea más complejo avanzar hacia una solución de paz. El problema de fondo no es lo que se dice hoy aquí, es lo que no se dice. El derecho internacional no puede depender de un contexto concreto ni de la presión mediática ni de la conveniencia política. Dos detenidos merecen toda la atención y toda la exigencia. Y es correcto que sea así, pero, entonces, hay que hacerse otra pregunta: ¿cuántos detenidos hacen falta para que actúen con la misma contundencia en otros lugares del mundo? Porque hace años que más de un millón de uigures han sido sometidos a detenciones arbitrarias, internamientos masivos, vigilancia extrema, trabajos forzados, torturas y persecución cultural. Organizaciones como Human Rights Watch, Amnistía Internacional, expertos de Naciones Unidas y diversos informes independientes hace años ya que denuncian posibles crímenes contra la humanidad en Xinjiang. No estamos hablando de acusaciones vagas, estamos hablando de campos de internamiento, de desapariciones y asimilación forzada documentada por organismos internacionales. Y no es solo el caso de los uigures, también en el Tíbet hay denuncias cada vez más graves sobre represión cultural, lingüística y religiosa. Hace solo unas semanas, Human Rights Watch advertía de que el Gobierno chino está acelerando la asimilación forzada de los niños tibetanos a través de su sistema educativo. El mandarín se está imponiendo como lengua obligatoria en las escuelas infantiles, mientras se reduce progresivamente el uso del tibetano. Según esos informes, hay niños tibetanos que dejan de hablar su lengua materna, incluso con sus familias, después de pasar por el sistema educativo chino. Se denuncia adoctrinamiento ideológico desde la infancia y un proceso sistemático que está orientado a diluir cualquier identidad, diferenciada bajo un modelo nacional único impuesto por el Partido Comunista de China. Y, ante esto, ¿qué hace el Gobierno español? Cabría esperar, oyéndolos hoy, que activarían toda la potencia de su Estado, todas las herramientas de un Parlamento, toda la acción diplomática que tienen a su alcance para denunciar, condenar, bloquear, embargar, ¿no? Pues no. Lo que ha decidido hacer el Gobierno español es intensificar las relaciones políticas, diplomáticas y comerciales con China: cumbres bilaterales continuas, visitas del presidente Sánchez y de sus ministros, declaraciones de cooperación estratégica, fotografía tras fotografía. Y es legítimo preguntarse si en alguna de esas reuniones ha habido la misma contundencia que hoy vamos a escuchar aquí, porque la defensa de los derechos humanos parece ser muy exigente para algunos y muy poco para otros. Señor ministro, ¿sabría usted responderme cuál es el motivo de esta diferencia?»

Fragmento 8 de 10 de esta intervención.

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