Vicente Montávez AguillaumePSOE
Diputado
«Por desgracia, hoy hemos visto cómo algunos intentan reducir este debate a un juego de bloques, a una lógica tribal: o conmigo o contra mí. Pero no, la posición de España no nace del sectarismo, nace de la coherencia. En Ucrania, en Venezuela, en Groenlandia, en Gaza o en Irán no hay contradicción (Aplausos que continúan mientras el orador está en el uso de la palabra): hay una línea, una sola línea, y es la defensa del derecho internacional. El derecho internacional no es una decoración jurídica para tiempos de paz, sino el último dique que separa la civilización de la selva, y cuando ese dique se rompe, señorías, todos somos más vulnerables. (Rumores). Termino ya. Señorías, llegará un día en que todo esto se estudie en los libros de historia y, entonces, nadie recordará quién ganó un debate parlamentario y la única pregunta que permanecerá será otra: ¿qué hicimos mientras Gaza ardía? ¿Qué hizo Europa? ¿Qué hizo España? ¿Qué hizo cada uno de nosotros cuando civiles eran bombardeados y activistas humanitarios eran interceptados en aguas internacionales por intentar llevar ayuda? (Continúan los rumores). Ese día este Gobierno podrá responder mirando de frente y decir que reconoció el Estado palestino cuando otros callaron, que exigió la suspensión del acuerdo de asociación entre la Unión Europea e Israel mientras se vulneraba el derecho internacional humanitario, que financió a la UNRWA mientras otros retiraban fondos y que defendió la liberación de Saif y Thiago cuando algunos preferían la complicidad del silencio. (Aplausos). La verdadera fortaleza de un país no se mide solo por su economía o por sus ejércitos; se mide también por aquello que decide no traicionar cuando llegan las presiones. Y España ha decidido no traicionarse a sí misma, no traicionar los derechos humanos, no traicionar el derecho internacional, no traicionar la idea de que existen límites que ninguna razón de Estado debería poder cruzar. Si el derecho internacional solo sirve para los débiles, entonces ya no es derecho, es simplemente la ley del más fuerte, y Europa nació precisamente para impedir que el mundo volviera a organizarse así. Por eso España habla, por eso España actúa y por eso España incomoda, porque hay momentos en la historia en los que el silencio deja de ser neutral, y este es uno de ellos. Muchas gracias. (Prolongados aplausos). EL señor VICEPRESIDENTE (Rodríguez Gómez de Celis): Gracias. Tiene la palabra el señor ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación. (Aplausos).»
Fragmento 5 de 5 de esta intervención.