Sergio Sayas LópezPP
Diputado
«Por el camino, a lo largo de estos veinticuatro meses en los que la señora Armengol ha estado congelando esta ley, la okupación en España ha crecido de manera exponencial y con ella el desamparo de los españoles, que van a la justicia, pero es lenta y no les puede amparar; que ven cómo las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado no tienen herramientas para poderles defender; que ven que el Gobierno, en lugar de legislar a favor de la seguridad jurídica, se está poniendo del lado de los delincuentes, señorías. Esto es lo que está pasando y está pasando porque el Gobierno trata de banalizar la okupación. Nos dice que son solamente el 0,06 % de las viviendas de este país. Primero, es falso. Estamos hablando ya de que en España hay 79 000 viviendas okupadas y 21 000 inquiokupadas; en total, más de cien mil. Fíjese si esto es grave que, si juntásemos todas las viviendas okupadas en una ciudad, estaríamos diciendo que hay treinta y cinco capitales de provincia con menos población que la que tendría esta ciudad okupada. Y además de ser falso este argumento de que son solo el 0,06 %, es completamente ridículo. ¿O alguien podría defender, señorías, que como los homicidios solo son el 0,00072 % no hay que perseguirlos? ¿O alguien podría decir que como los secuestros son solo el 0,000025 % no hay que perseguirlos? El Gobierno tiene la obligación de perseguir los delitos y de garantizar la seguridad jurídica a los españoles. (Aplausos). Pero es que, además, cuando hablamos de la okupación no estamos hablando de un problema solo individual, estamos hablando de un problema social que deteriora la convivencia, que degrada los barrios y que genera conflictividad. Esa es una cuestión que nos debería preocupar, porque lo que vemos es cómo el Gobierno se está poniendo del lado de los delincuentes mientras está complicándole la vida a la gente, que ve cómo un jeta le pega una patada a la puerta de su vivienda, se cuela y además le tiene que seguir pagando el agua, la luz y el gas. Esto es directamente una insensatez.»
Fragmento 3 de 6 de esta intervención.