Marta Madrenas i MirJunts
Diputada
«Perquè, al final, escoltantlos a tots, aquí només s'ofereixen dues opcions: o neguem el problema o competim per veure qui endureix més el Codi Penal. I nosaltres no compartim cap dels dos extrems. Defensem rigor, seguretat jurídica, convivència i respecte pels drets fonamentals. I defensem que les administracions públiques assumeixin les seves responsabilitats. I també defensem que aquesta cambra, d'una vegada per totes, deixi de bloquejar la proposta legislativa de Junts per Catalunya i permeti, d'una vegada per totes, afrontar aquest problema amb seriositat, eficiència i sentit comú. Moltes gràcies. Muchas gracias, presidenta. Muy buenas tardes, compañeros y compañeras. El debate de hoy es importante, y lo es, sobre todo, porque durante demasiado tiempo algunos han intentado convertir el fenómeno de las okupaciones en un debate falso: o bien niegan el problema o bien lo utilizan desde el populismo penal más simplista. Y nosotros no participaremos ni de una cosa ni de la otra. En Junts per Catalunya no negaremos nunca la realidad que viven muchos ciudadanos, barrios y comunidades de vecinos. No participaremos en el relato interesante de la izquierda extrema, que hace años que trata de presentar cualquier preocupación sobre las okupaciones como si fuera una obsesión ideológica, una degradación. No, las okupaciones existen, generan conflictos reales, inseguridad jurídica, degradan comunidades y, en muchos casos, alimentan actividades delictivas organizadas. Y negar esta realidad no es ser más progresista; es irresponsabilidad. Cataluña, lamentablemente -y quizás para eso no hay mucha sensibilidad-, lidera los datos de okupación del Estado. Según datos de la Consejería de Interior socialista, hubo 7112 intentos de okupación. Una buena parte se consumaron. Las okupaciones continúan teniendo una incidencia muy superior en Cataluña con respecto a otros territorios, y eso preocupa a la ciudadanía, a los ayuntamientos, a las policías locales catalanas y a los Mossos d'Esquadra. Pero también quiero dejar claro que solucionar las okupaciones en ningún caso resolverá la crisis de la vivienda. Nosotros no haremos demagogia con eso. La crisis de la vivienda tiene causas mucho más profundas: falta de oferta, déficit estructural en la construcción, burocracia excesiva, incapacidad, sobre todo de los poderes públicos, para desplegar políticas eficaces. Pero que las okupaciones no sean la causa principal del problema no quiere decir que no se tengan que abordar, porque aquí hablamos de convivencia, de seguridad jurídica y de responsabilidad pública. Garantizar el acceso a la vivienda es responsabilidad de las Administraciones públicas, no de unos particulares que acaban soportando individualmente situaciones que el Estado es incapaz de gestionar. Y eso es lo que algunos no quieren entender, porque es muy fácil dar grandes discursos morales desde esta tribuna mientras los vecinos de los barrios más vulnerables son los que viven durante años y años con okupaciones conflictivas, en algunos casos narcopisos, o conexiones fraudulentas o degradaciones de los espacios comunes. Esta es la realidad.»
Fragmento 4 de 7 de esta intervención.