Gerardo Pisarello PradosSumar
Diputado
«Esta es, señoría, la política de vivienda del Partido Popular, de Rajoy y de Aznar. Pelotazos urbanísticos, remate del parque público, corrupción a punta pala, como en la Gürtel, como en la Púnica. Pero, eso sí, el único presidente imputado es José Luis Rodríguez Zapatero. ¡Qué vergüenza y qué impunidad! (Aplausos). Pero va bien recordarlo, porque nos ayuda a entender lo que está pasando aquí. España acoge una paradoja llamativa, que es la de tener millones de viviendas vacías y, al mismo tiempo, millones de personas que no pueden adquirir su primera vivienda ni pagar un alquiler. ¿Cómo puede ser? Pues la razón es sencilla, porque hay grupos organizados, bandas, podríamos decir, que retienen viviendas vacías para que el precio del alquiler aumente. Y no son inquiokupas, como dicen el Partido Popular y VOX, son otro tipo de okupas. Los fondookupas, los bancookupas, que retienen vivienda vacía o que hostigan a sus inquilinos para echarlos y poder aumentarles el alquiler. Blackstone, los amigos de Trump, 222 000 pisos retenidos; Cerberus, 150 000; Longstar, 77 000, y algunos con centenares de viviendas y apellidos muy españoles sobre los que el PP y VOX no dicen jamás nada, ni un solo reproche, ni una sola ley, ni una sola medida. ¿Por qué? Bueno, porque ustedes, señorías, son crueles, efectivamente, con las familias que quieren probar a poder quedarse en un piso pagando un alquiler digno y, en cambio, agachan las orejas con los bancos okupas, con los fondos okupas, que son los que quieren echar a esas familias para multiplicar el precio por tres o por cuatro. Por eso, nos presentan hoy una ley que habla de desalojos en veinticuatro horas, de cortar el agua y la luz sin que sea delito, de impedir el empadronamiento, es decir, el acceso a sanidad, a educación, a servicios sociales, a familias en situación de extrema necesidad. ¿Por qué? Porque lo que les importa no es el derecho a la vivienda, sino convertir la pobreza en delito y asegurar la impunidad total de los especuladores. Y he aquí una pregunta.»
Fragmento 2 de 5 de esta intervención.