Gerardo Pisarello PradosSumar
Diputado
«Porque las alternativas existen. Existen en Suecia, existen en los Países Bajos, en Austria, en el Sudeste Asiático, en China y en otros sitios. Escojan el que quieran. Y ese modelo alternativo al que plantea el Partido Popular parte de un presupuesto básico, que la vivienda es un derecho y que no es un negocio, y que eso tiene una tradición práctica: regular los alquileres para contener o bajar los precios, luchar contra los pisos turísticos, expropiar casas vacías en manos de grandes tenedores, adoptar medidas concretas contra la especulación, reforzar el parque público de vivienda. Obviamente, ninguna de estas políticas ha caído del cielo, han sido producto de movilizaciones populares, de presión social y sindical y de valentía institucional. Por eso, tenemos un problema con la derecha rentista. Pero también, desgraciadamente, lo tenemos, a veces, con el Partido Socialista, que muy a menudo mira con un ojo a su base popular y con el otro a los grandes lobbies del partido inmobiliario financiero. ¿Cómo es posible, si no, que el Partido Socialista de Jaume Collboni en Barcelona presione para que se elimine la reserva del 30 % de vivienda protegida para nuevos desarrollos urbanísticos? ¿Cómo es posible que mientras en Alemania y ahora en el Reino Unido se abren camino los contratos indefinidos de alquileres, los ministerios de Vivienda, de Hacienda y de Economía no hayan hecho más por impulsarlos? ¿Y la prohibición de las compras especulativas que existe en Ámsterdam, que la ministra Rodríguez dice avalar ahora, pero que tiene sobre su escritorio desde hace meses?»
Fragmento 4 de 5 de esta intervención.