Diputado
«Señorías, en segundo lugar, esto es una corrupción política. Cambiar impunidad por poder es corrupción; degradar las instituciones de un país para evitar la alternancia política es corrupción y, en definitiva, permitir la corrupción es corrupción. ¿Cuál es la razón para aprobar esta ley? Los resultados del 23 de julio, respondió Pedro Sánchez. No hay más preguntas, señorías. (Aplausos). En tercer lugar, esta proposición de ley es injustificable formalmente. No hay justificación para que se presente como una proposición de ley cuando es un proyecto del Gobierno, presentado por el ministro de Justicia en este Congreso de los Diputados. No hay justificación para que se tramite por vía de urgencia, porque, efectivamente, no estaba en su programa electoral. Dice usted que si el acuerdo y la coalición... Oiga, no. Esta ley solo la firma el Partido Socialista, no la firma ningún otro grupo parlamentario, ni siquiera los ministros del Gobierno, porque no quieren mancharse las manos. Señorías, no hay justificación para saltarse los controles, los informes, los debates, en un asunto que afecta al corazón de nuestra Constitución; la única justificación es que prefieren que nadie se pueda pronunciar sobre sus desmanes, acelerar para pasar la vergüenza lo más rápido posible e intentar que los españoles se olviden. Pero no vamos a hacerlo. Todo esto va en contra de la convivencia. Han intentado colarnos que este era un paso necesario hacia la supuesta reconciliación. Lo mismo que con la rebaja del delito de malversación de fondos públicos -de eso se olvidó-, la eliminación de la sedición y con lo que venga después. ¿Pero no decían que esto ya estaba resuelto? ¿No decían ustedes que la convivencia en Cataluña ya estaba resuelta? ¿Y si no estaba resuelto, por qué no lo han hecho ustedes en los últimos cinco años?»
Fragmento 4 de 8 de esta intervención.