Teresa Jordà i RouraERC
Diputada
«Vamos a votar a favor también porque es de sentido común que las ayudas de emergencia no tengan que tributar. No se puede pedir a una familia que lo ha perdido absolutamente todo que encima pague impuestos por una ayuda destinada simplemente a intentar reconstruir su vida. Es necesario también -y eso queremos añadirlo- poner las mayores facilidades a empresas, a trabajadores autónomos y a entidades sin ánimos de lucro de tal modo que puedan recuperar su actividad perdida. Por tanto, sí, podemos decir que hay medidas positivas en este decreto: la flexibilización parcial para los ayuntamientos afectados, la protección de víctimas de los ayuntamientos ferroviarios, las exenciones fiscales son para nosotros decisiones correctas y necesarias. Pero aprobar este real decreto -vamos a echar agua al vino ahora- no significa que lo consideremos suficiente y hoy hay que decirlo también. El Estado sigue llegando tarde; el Estado continúa reaccionando después de la tragedia en lugar de prepararse antes de que llegue. La dana no es un hecho excepcional; la dana, señorías, no es un hecho aislado, desgraciadamente. Los episodios climáticos extremos, lamentablemente, son cada vez más frecuentes y seguimos gobernándolos con una lógica improvisada, siguiendo una lógica -oh, sorpresa- siempre centralista y basada en decretos de urgencia; una lógica que no ha sido capaz de dar respuesta a todas las necesidades surgidas un año y medio después de la gota fría.»
Fragmento 6 de 9 de esta intervención.