Nahuel González LópezSumar
Diputado
«Y quiero hacer una reflexión final, porque lo que estamos viendo en el país valencià no es solo una mala gestión, es algo más desagradable, más oscuro, más difícil de decir, pero hay que decirlo. El Partido Popular valenciano padece una enajenación del dolor, una separación entre lo que le pasa a la gente y lo que siente el poder, una distancia moral enorme entre el sufrimiento del pueblo y la respuesta de un Gobierno. Una manera de mirar el dolor como si fuera una cosa externa, como si no les tocara, como si no les obligara, como si no les tuviera que atravesar. Ustedes ven el dolor, pero no lo sienten como responsabilidad propia. Ven docentes perdiendo centenares de euros al día por defender la escuela pública y no se preguntan qué desesperación hay detrás. Ven a la comunidad educativa cansada y no se preguntan cuántas veces han intentado negociar antes de llegar a la huelga. Ven a las familias de la dana pidiendo respuestas y no se preguntan qué harían ustedes si sus muertos fueran familiares suyos. Ven a pueblos que todavía llevan dentro el miedo de aquella noche y no se preguntan qué significa gobernar a gente que ya no mira la lluvia de la misma forma. Ustedes lo ven todo, pero lo ven desde fuera, como si el dolor fuera un asunto externo, como si la vida de la gente fuera un ruido alrededor de la política, como si cada víctima, cada docente, cada familia, cada pueblo, cada protesta fueran simplemente un problema a gestionar; y no lo es.»
Fragmento 5 de 7 de esta intervención.