Gerardo Pisarello PradosSumar
Diputado
«Cuando nosotros gobernábamos en Barcelona y plantamos cara a estos fondos especulativos reaccionaron con furia: más de veinte querellas, campañas difamatorias por la prensa y al final todo eso quedó en nada. En mi ciudad, en Barcelona, fueron multados y no pudieron comprar bloques de pisos enteros porque el ayuntamiento se interpuso para defender lo público. Gracias a eso y a la movilización popular, desde 2018 se limitan drásticamente las licencias turísticas para proteger a los vecinos y vecinas, para evitar subidas intempestivas del alquiler y para frenar la especulación. Donde gobierna el Partido Popular, ¿qué pasa? Hace poco el fondo canadiense Brookfield, como decía, compró 5000 viviendas originalmente de protección pública que Ana Botella, actual mujer de Aznar, malvendió a Blackstone en 2013. ¿Qué pretende hacer este fondo? Revenderlas una a una a un precio infinitamente mayor, dejando a los actuales inquilinos en la calle. Señorías, a estos fondos les da igual que sus vecinos tengan niños pequeños, personas mayores o enfermas a su cargo, porque van a por todo, a chupar la máxima sangre posible de las vecinas y vecinos en el menor tiempo posible. Los jóvenes, la gente trabajadora, la gente precaria, comienza a tenerlo cada vez más claro. Basta con constatar la rabia y determinación de las miles y miles de personas que salieron a la calle este fin de semana en Madrid y en tantas otras ciudades. Ese es el ánimo de las calles, señoría. Por eso, lleva razón Alicia del Río, la portavoz del Sindicato de Inquilinas de Madrid, cuando dice que para encontrar a los culpables de todo esto hay que mirar hacia arriba, y no al migrante, al okupa ocasional, al jubilado del costado como querría la derecha; que hay que mirar a los rentistas que acaparan vivienda para especular y maximizar sus beneficios a costa de la mayoría; que hay que mirar a esos grandes caseros que tienen terapia y estabilidad emocional mientras la mayoría tiene ansiedad y depresión por no llegar a fin de mes; que hay que mirar a esos grandes tenedores que comen en el salón mientras millones de jóvenes comen en sus cuartos porque su salón está alquilado como una habitación; que hay que mirar a esos caseros que se han divorciado y siguen adelante mientras millones siguen viviendo con sus ex porque no pueden hacer otra cosa.»
Fragmento 2 de 4 de esta intervención.