Alberto Catalán HiguerasUPN
Diputado
«Muchas gracias, presidenta. Señorías, muy buenas tardes. Evidentemente, esta iniciativa es una humillación a España y a los españoles, pero también a la propia Constitución, al ordenamiento jurídico español y, cómo no, a jueces, a fiscales, a Policía, a Guardia Civil, a funcionarios que actuaron con su deber de cumplir y hacer cumplir la legalidad ante el golpe de Estado que se dio en Cataluña. Para Unión del Pueblo Navarro esta ley simplemente es el pago al chantaje del secesionismo, la compra de votos única y exclusivamente para una investidura. Es evidente también, señorías, que esta ley de amnistía es un planteamiento que se hace por parte del Partido Socialista para conseguir los siete votos del independentismo catalán y conseguir la investidura. Pero es que, además, señorías, la ley de amnistía es inconstitucional e ilegal, y no lo decimos solo nosotros, sino que lo dicen también los propios socialistas, ministros de este Gobierno y del Gobierno anterior. Es una inmoralidad, una desvergüenza que la ley sea redactada por los mismos que se van a beneficiar de ella, siendo un desprecio, sí, un desprecio al Estado de derecho y al principio de igualdad de todos los españoles ante la ley. Borrar la comisión de un delito como si no se hubiese cometido, e incluso delitos de terrorismo, es una aberración legal y social. Que todas las asociaciones de jueces y fiscales se posicionen en contra del acuerdo que hace posible esta ley de amnistía y que critiquen el ataque a la independencia judicial y a la exclusividad de los tribunales de Justicia de la función jurisdiccional evidencia su perversión. Los independentistas persiguiendo a jueces y fiscales, los delincuentes condenados a la búsqueda y captura de quienes les han juzgado. No cabe mayor despropósito. Y, mientras tanto, el Gobierno buscando la confrontación, estableciendo bloques y levantando muros. Así no, así se crispa, se radicaliza la sociedad española, y eso no es bueno para la convivencia, para la democracia, para nuestro Estado de derecho. Y ante semejante villanía, la única alternativa, señorías, es más Constitución y más España. Muchas gracias. (Aplausos).»