Emilio Jesús Del Valle RodríguezVox
Diputado
«Yo les voy a poner un ejemplo que ha ocurrido recientemente en Santander, donde yo resido. Una funcionaria del Gobierno de Cantabria, compañera mía de cuerpo -de cuerpo profesional-, se jubila el mes que viene. La llamaron de la Dirección General de Función Pública del Gobierno para darle un papel y le dijeron: tienes que ir con este papel al INSS y llevar el libro de familia por el tema del incremento por la brecha de género, para el tema de los hijos que hayas tenido y demás. Pues, una mañana se fue a las oficinas del INSS de Santander y le dijeron que no la atendían porque no tenía cita previa. Según ella, no había más de cuatro o cinco personas en la oficina. Entonces dijo: Bueno, pues espero un poco o vengo mañana, denme cita para otro día. No, no -le dijeron-, tiene que solicitar la cita por teléfono o mejor aún, por la página web. Total, que se volvió a trabajar, se metió en la página web y no había posibilidad de obtener cita para la oficina de Santander. La remitían a las oficinas de Santoña, Castro Urdiales o San Vicente de la Barquera; es decir, la más cercana, a más de 40 kilómetros de Santander. Entonces empezó a llamar por teléfono a los dos números que le habían facilitado. Por cierto, quien te atiende es una máquina, no una persona. Cuando da el documento nacional de identidad y demás y solicita que sea para la oficina de Santander, la máquina le dice que no puede hacerlo y que lo haga a través de la página web. Con lo cual, volvió a la página web y así estuvo varios días, mañana, tarde y noche, y la página web le remitía a Santoña, Castro Urdiales o San Vicente de la Barquera. Volvió a la oficina del INSS presencialmente a decir: Oiga, mire, vivo en Santander y quiero cita en Santander y me ocurre esto, los teléfonos me remiten a la página web y la página web me manda a Santoña, Castro Urdiales o San Vicente de la Barquera. Bueno, se encogieron de hombros, no había otra solución y eran conscientes de que estaban colapsados los servicios. Finalmente, se tuvo que ir a Santoña, a una oficina a más de 40 kilómetros, para llevar un papel que le daba la Administración donde trabaja y el libro de familia para obtener el incremento de la pensión de jubilación por el tema de la brecha de género, por los hijos que había tenido mientras estaba en activo.»
Fragmento 2 de 3 de esta intervención.