29N · generales · dom 29 novfaltan 26 días

Marta Madrenas i MirJunts

Diputada

«... no encarcela líderes sociales y políticos, no intenta derrotar en los tribunales a un movimiento al que no ha podido derrotar políticamente. Otros Estados han afrontado estos mismos debates, estos debates territoriales profundos, con mucha madurez democrática. El Reino Unido pactó con Escocia el referéndum de 2014. Canadá ha celebrado ya dos referéndums en Quebec y estableció un marco legal sobre la pregunta y el mandato. Dinamarca ya reconoce a Groenlandia un camino jurídico para la decisión sobre su futuro. Ninguno de estos ejemplos es perfecto, sin duda, pero todos comparten la idea de que las democracias fuertes afrontan los conflictos políticos de forma democrática. España, en cambio, hace siglos que intenta resolver la cuestión catalana uniformizando, recentralizando y castigando cualquier expresión de diferencia nacional, a veces con represión directa, como en octubre, el 1 de octubre; otras veces con asfixia, como ahora, déficit fiscal crónico, falta de estructuras esenciales, como el corredor del Mediterráneo, por ejemplo; o un desprecio hacia la lengua catalana, que es nuestro tesoro, porque también hay una hostilidad persistente y flagrante contra nuestra lengua y nuestra cultura, una obsesión enfermiza para reconocer el catalán en la escuela, las instituciones o en cualquier espacio de poder. Eso tampoco es Europa. Europa protege las lenguas minoritarias y también la diversidad cultural. Europa entiende que las identidades nacionales no se tienen que eliminar; hay que respetarlas y protegerlas. Cataluña tiene raíces europeas profundísimas. Las asambleas de Paz y Tregua ya lo hicieron en el régimen feudal del siglo XI. Las Cortes catalanas son una de las instituciones parlamentarias más antiguas de Europa. El Libro del Consulado del Mar fue el que fijó el derecho que todavía está vigente hoy para todo el Mediterráneo. Eso es tradición europea, pacto, representación y límites al poder. Y cuando Pau Casals pronunció su discurso en Naciones Unidas, en catalán, recordó al mundo que Cataluña es una nación europea antigua, vinculada a la cultura y a la dignidad.»

Fragmento 3 de 4 de esta intervención.

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