29N · generales · dom 29 novfaltan 26 días

Agustín Santos MaraverSumar

Diputado

«Presidenta, señorías, el 40.º aniversario del ingreso de España en la Unión Europea, las Comunidades Europeas en aquella época, nos obliga primero a recordar y después a situarnos. Recuerdo que nos costó diez años de la famosa e idílica Transición, en un conflicto continuo interno, superar la herencia económica y totalitaria del franquismo para poder ser aceptados por el resto de los socios europeos en esa Comunidad Económica Europea y situarnos ante la coyuntura actual que se puso de manifiesto durante las elecciones europeas en las que se planteó una nueva coalición de fuerzas entre las derechas extremas y la extrema derecha para poder controlar las instituciones de la Unión Europea y cambiar el rumbo que, después de la crisis del COVID, permitió cuestionar y dar la vuelta al neoliberalismo y poner al servicio de los ciudadanos europeos una parte de los presupuestos europeos. En este recuerdo y en esta coyuntura nos parece importante no tener una visión idílica de lo que ha sido la construcción del proyecto europeo. Uno, porque la fundación entre 1951 y 1957 se hizo sobre la base del antifascismo, sí, de la derrota del fascismo y del nazismo, pero también de los repartos de Yalta y Potsdam y de someter a Europa a un reparto en zonas de influencia que impidió que las fuerzas progresistas en el marco europeo consiguiesen esa promesa de una Europa social por la que habían ido a la resistencia y por la que habían luchado contra el fascismo. La derrota en Grecia, la derrota en Francia de las huelgas generales, en la Italia que se rebeló contra la presencia americana, incluso en Alemania y en Dinamarca así lo atestiguan. El modelo neoliberal se impuso precisamente cuando esa Europa dividida comenzó a desaparecer y ese modelo unido al euro impuso la austeridad como un marco definitivo de construcción europea. Es decir, la Europa de las élites se impuso sobre la Europa social, sobre los trabajadores y sobre las mayorías. ¿Y qué ocurrió? El rechazo del proyecto constitucional en 2004. Esa fue la respuesta popular a una transferencia de soberanía hacia arriba sin control democrático, sin la constitución de un pueblo europeo que permitiese levantar esa Europa que se había prometido, esa Europa de los ciudadanos y de los pueblos. ¿Después del Tratado de Lisboa de 2007 qué tuvimos? La crisis del euro, alrededor del 20112015; Grecia, controlada e impuesta una política de austeridad salvaje; Portugal, con los viajes de la troika para imponer los recortes en sanidad y en los salarios de los funcionarios; España, el timo de la recuperación de las cajas de ahorro en nombre de una deuda que jamás se iba a pagar y que ya cuesta 70 000 millones de euros. Esa es la herencia que hemos recibido.»

Fragmento 1 de 2 de esta intervención.

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