José Vicente Marí BosóPP
Diputado
«A este respecto, señora Saiz, ¿nos puede contestar a cuántas empresas se les conceden dos o más reconsideraciones de deudas el mismo año? ¿Puede decirnos por qué, mientras los aplazamientos se suelen conceder en tres o cuatro semanas, este último tardó cuatro meses? ¿Puede decirnos por qué el último aplazamiento concedido, aunque parece constituir una ampliación de deuda y reconsideración de la misma pactando nuevos plazos, se hizo bajo un nuevo número de expediente? ¿Tiene eso algo que ver con que no sea usual que se den dos reconsideraciones de deuda el mismo año? ¿Puede aclararnos todo esto? A nosotros nos parece que nada en la tramitación del rescate de Plus Ultra es usual. Nada cumplía con los requisitos y, sin embargo, nuevamente hubo alfombra roja por recomendación e influencia. Se concedió una ayuda de 53 millones por el Fondo de Apoyo a la Solvencia de Empresas Estratégicas a una empresa que no era solvente desde mucho antes del COVID, con pérdidas desde su constitución, con graves problemas de caja, con serias dudas de si cumplía el principio de empresa en funcionamiento -como puso de manifiesto Deloitte- y con cuentas presuntamente maquilladas para no incurrir en causa de disolución. Ustedes obviaron todo eso. Se concedió la ayuda a una empresa que no era estratégica, solo tenía una cuota de mercado del 0,03 %, con 47 000 pasajeros en 2020. Es decir, de estratégica en el sentido de ser vital para los intereses de nuestro país, pues nada de nada; ahora, estratégica para los intereses del sanchismo, pues parece ser que sí. (Aplausos). Además, es una empresa en la que las deudas no son deudas o desaparecen. La Agencia Tributaria tiene trabajo con las contingencias fiscales derivadas de préstamos participativos, y las deudas de la Seguridad Social nos las explicará usted esta mañana.»
Fragmento 5 de 7 de esta intervención.