Carmen Martínez RamírezPSOE
Diputada
«Hoy sabemos que el riesgo para la población general en España es extremadamente bajo. Sabemos también que no existe circulación autóctona del virus en nuestro país ni tampoco reservorios naturales. Y esto es así porque el protocolo se ha llevado a cabo por profesionales y se ha diseñado escuchando a los técnicos, y gracias a ello ha funcionado. Señorías, invertir en salud pública no es solo un epígrafe más del presupuesto, es una declaración de intenciones. Cuando se fortalece la vigilancia epidemiológica y se trabaja con rigor científico, estamos diciéndole al mundo que entendemos cómo funcionan las amenazas globales, porque tenemos que empezar a plantearnos si queremos sobrevivir a los retos sanitarios que se nos avecinan. Si queremos sobrevivir, el nacionalismo sanitario no sirve de nada porque los virus no entienden de fronteras, no entienden de banderas y no entienden de discursos identitarios. (Aplausos). Y precisamente por eso esta crisis nos devuelve al mismo punto de partida de siempre: ¿qué modelo de gestión sanitaria queremos? Si en un futuro es uno de nuestros hijos, nuestra madre o nuestro hermano el que va en ese barco, ¿quién querríamos que estuviera al frente para ayudarnos? ¿El que mandaba en España durante la guerra de Irak? ¿El que gobernaba el 11M? ¿O cuando sucedió el accidente del Yak42? ¿O quien dirigía las residencias madrileñas durante la COVID? ¿O quien dirigió la dana el día 29 de octubre? Piénsenlo, ¿quién querrían que estuviera al frente del Gobierno? (Aplausos). ¿Qué modelo político preferirían? ¿Un modelo seguro, basado en la cooperación internacional, en la ciencia, en la salud pública y en el multilateralismo? El otro, el modelo trumpista que hoy abrazan la derecha internacional y también la española, basado en el aislamiento, en el debilitamiento de los organismos internacionales y en el recorte de las capacidades públicas de prevención, no nos sirve. Ese modelo cuestiona a la OMS, ese modelo reduce la inversión en vigilancia epidemiológica, ese modelo desprecia la salud global.»
Fragmento 4 de 6 de esta intervención.