Rocío De Meer MéndezVox
Diputada
«Sé que ustedes no lo van a decir nunca -es algo que se niegan a asumir-, pero ya se lo decimos nosotros: según datos de su propio ministerio, del Ministerio de Igualdad, el 49 % de los asesinos de las mujeres matadas a manos de sus parejas o exparejas este año -lo que ustedes conocen como violencia de género- son de origen extranjero. Señorías, ¿cuánto tiempo van a huir ustedes de este debate? ¿Quieren proteger a las mujeres de verdad? Pues dejen los cursitos de educación sexual a los violadores de Dolors, en Alicante, y empiecen a endurecer las penas en el Código Penal. (Aplausos). Porque se trata de elegir. Si queremos proteger a las mujeres de verdad, se trata de elegir. Y sus políticas ya las conocemos: los cursitos de reinserción y de educación sexual, los lacitos morados y las pancartas. Los puntos violetas no salvan mujeres. Cerrar las fronteras, controlar quién entra a nuestra casa, sí salva mujeres. (Aplausos). Señorías, la realidad es que ustedes no quieren protegerlas. Para ustedes, las mujeres son solo mercancía electoral, una estrategia más, una cartera de votos. Por eso hacen las políticas que hacen, porque si a ustedes les importaran las mujeres analizarían las realidades en sus comités de crisis, no las ficciones feministas ni la conspiración blanca heteropatriarcal; analizarían el aumento de violaciones en manada en nuestro país; analizarían que todos esos jóvenes que violan sistemáticamente a mujeres en nuestro país y en el resto de Europa vienen de 'Jovenlandia', les parecería reseñable que el 49 % de los asesinos de esas mujeres sean de otro país. ¿No les parece un dato relevante -según datos, también, del Ministerio del Interior- que el 34,5 % de los investigados por delitos contra la libertad sexual sean extranjeros siendo el 10 % de la población? ¿Se toman ustedes en serio la protección de las mujeres? Ya se lo analizamos nosotros. Las mujeres corren peligro con una política que ustedes aplican unánimemente, de izquierda a derecha, desde hace mucho tiempo: las fronteras abiertas. Señorías, traer masivamente a personas de culturas muy distintas a la nuestra es una irresponsabilidad y decirlo no es odio ni es racismo, es la realidad. Ya sabemos el porqué de sus políticas. Nosotros ya sabemos que ustedes tienen estas estrategias de fronteras abiertas precisamente porque obedecen órdenes de algunos poderes económicos, como el Banco Mundial o el Foro de Davos, que les han pedido que, ante la crisis demográfica que vive Europa, abran las fronteras a una masa laboral ingente. El problema es que con esa masa laboral, con esa fuerza de trabajo, también viene la cultura de algunos trabajadores, y esa cultura es incompatible con la nuestra. Y con esa inmigración masiva también viene la precariedad, también viene la ruptura de la convivencia, también viene el fracaso de nuestros barrios y viene, en definitiva, la condena de los más humildes de Europa.»
Fragmento 3 de 4 de esta intervención.