Herminio Rufino Sancho ÍñiguezPSOE
Diputado
«Gracias, señor presidente. Bienvenido, defensor del pueblo, señor Gabilondo, a usted y a todo su equipo. Buenos días a todos, señorías. Me gustaría comenzar agradeciéndole personalmente no solo su trabajo, sino también su capacidad de escucha, su interés por los problemas de los ciudadanos, su discreta lucha para ayudar a reparar y la humanidad con la que lo hace. Este informe no es solo un documento institucional, es una radiografía social del país y es una interpelación ética sobre quiénes somos, qué país queremos construir y qué entendemos por dignidad humana. Casi nada, señorías. Más de 38 000 ciudadanos acudieron el año pasado al Defensor del Pueblo pidiendo amparo. Y, cuando miles de personas recurren a una institución, es porque esa institución ofrece cercanía, confianza y protección. Porque, mientras avanzamos tecnológicamente, demasiadas personas sienten que las instituciones aún llegan tarde a sus problemas cotidianos o, aún peor, que no llegan. Este informe pone nombre a problemas, destacando el aumento de las reclamaciones sociales, la necesidad de mejorar la respuesta administrativa, la protección de colectivos vulnerables y el fortalecimiento de los derechos humanos y sociales. Hicimos un análisis más exhaustivo en la comisión de la semana pasada, así que no enumeraré todos, pero en el informe destacan los retrasos en la valoración de la discapacidad, las dificultades en el acceso a la vivienda, las trabas para migrantes y solicitantes de asilo o la persistente discriminación hacia la comunidad gitana y otros colectivos vulnerables. Frente a esta interpelación de la ciudadanía, nuestra obligación es citar, dar respuesta y construir un estado del bienestar que proteja, que acompañe y que no abandone a nadie, y menos a los más vulnerables. Gobernar, señorías, no consiste únicamente en gestionar cifras o aprobar normas; gobernar un país, una comunidad o un Ayuntamiento es comprender y anticiparse al sufrimiento de la gente. Porque la libertad no existe si una familia no puede pagar el alquiler de su casa, la igualdad no existe si una persona con discapacidad tarda años en obtener reconocimiento administrativo, la justicia no es justa si solo pueden defenderse quienes tienen recursos, y los derechos humanos no pueden depender del código postal, del origen o de la situación económica. (Aplausos).»
Fragmento 1 de 4 de esta intervención.