Mónica García GómezMM
Ministra de Sanidad
«En nuestro país tenemos un sistema sanitario y de protección social en el cual ninguna familia y ninguna persona que tenga una enfermedad tiene que caer en bancarrota. (Rumores.-El señor Guijarro García: Por favor). Esto no pasa en todos los países, en Estados Unidos el 65 % de las bancarrotas familiares se deben a problemas de salud. Esto significa que, si algún miembro de la familia se pone enfermo, necesita cuidados o necesita tratamientos, esa familia se arruina. El 65 % de las bancarrotas familiares en Estados Unidos. Ese no es nuestro modelo. En nuestro país, ahora mismo, quien está soportando una mayor carga económica para poder afrontar los tratamientos son las personas trabajadoras activas con rentas medias o bajas que tienen tratamientos crónicos, que tienen enfermedades crónicas. Aquí conculcan dos problemas: la vulnerabilidad económica con la enfermedad, en este caso, la enfermedad crónica. Y tenemos dos riesgos: que tengan que soportar una carga económica excesiva o que tengan que elegir abandonar su tratamiento. Por eso traemos una reforma que persigue tres objetivos que son muy claros: hacer que el sistema sea más progresivo y justo, reforzar la protección de los pacientes crónicos con rentas bajas y rentas medias y adaptar el copago farmacéutico a la realidad económica que viven hoy muchas familias en España. Esta reforma no cuestiona el principio de corresponsabilidad ni el uso racional de los medicamentos. El copago farmacéutico nunca se puede pensar como un mecanismo recaudatorio, sino todo lo contrario, como una herramienta vinculada a la utilización adecuada de los recursos sanitarios. Así que este Gobierno, a través de informes técnicos que han puesto en valor cuál es el principal problema ahora mismo que tienen nuestros pacientes para acceder a estos medicamentos, ha hecho una iniciativa para poder atajar esos problemas. No solamente son informes técnicos que salen del Ministerio de Sanidad, también hay informes de FOESSA o de Cáritas, por ejemplo, que dicen que hay cientos de miles de familias en este país que abandonan sus tratamientos porque no pueden pagárselos. Aquí estamos hablando no solamente con criterios técnicos y, por supuesto, con evidencia científica, estamos hablando de un análisis riguroso sobre cuál es la adherencia terapéutica, para el que, por cierto, no solamente hemos contado con los profesionales de nuestro sistema sanitario, sino también con el consejo general de farmacia, que nos han advertido también de esta falta de adherencia terapéutica.»
Fragmento 2 de 7 de esta intervención.