Marta Lois GonzálezSumar
Diputada
«Pero qué paradoja, qué ejercicio elevado de cinismo e hipocresía que ustedes pidan hoy aquí aumentar las penas con un argumento antifeminista y racista; ustedes, los de extrema derecha, los mismos que defienden a los agresores, sobre todo si son conocidos, sobre todo si son poderosos, sobre todo si son cercanos a ustedes. Ustedes son los que niegan las violencias machistas; ustedes son los que humillan a las víctimas o hablan y contaminan con la idea de las denuncias falsas. Ustedes -lo saben- boicotean los actos y las declaraciones institucionales de condena de los asesinatos machistas. Ustedes recortan o eliminan los recursos a la atención de las mujeres víctimas. Ustedes, en las comunidades autónomas donde gobiernan con el Partido Popular o en los ayuntamientos, desmantelan las instituciones y eliminan las políticas públicas en favor de la igualdad y la lucha contra las violencias machistas. ¿Pero qué ejercicio de hipocresía, qué ejercicio de cinismo, qué ejercicio de racismo es este en el hemiciclo? Por cierto, actuaciones contra mujeres, denegación de recursos que lamentablemente el Partido Popular viene asumiendo con tal de estar en el poder gracias a los votos de VOX, con tal de estar en el poder gracias al apoyo de la extrema derecha. Ustedes proponen subir las penas pese a que saben perfectamente que países como Estados Unidos, por ejemplo, que solo apuestan por endurecer las penas, que no apuestan por políticas de intervención social, son países que tienen niveles elevados de delincuencia. ¿Sabe cómo se llama a esto, señoría de VOX? Esto se llama populismo punitivo, y el populismo punitivo no busca dar soluciones a la violencia machista y sexual ni tampoco a otros delitos. En realidad, se basa en una manipulación de los datos. Los datos son públicos para el que los quiera consultar. España es uno de los países europeos con mayor porcentaje de población en las cárceles, y no es porque la delincuencia en España sea mayor que en otros países; al contrario, somos uno de los países del mundo más seguros y con menos criminalidad violenta, por mucho que la extrema derecha agite el fantasma del odio y del racismo. La causa de que tengamos tantas personas en las cárceles no es porque tengamos más criminales que en otros países; la causa es que nuestro Código Penal es excepcionalmente duro. La política punitivista populista solo despierta lo peor de nuestras emociones, solo despierta una emoción muy clara, que es la venganza, y la venganza también es violencia. Que la única respuesta a la violencia sea la violencia o el castigo no es propio de un Estado de derecho, nos retrotrae a un mundo salvaje donde predomina la regla del más fuerte, y eso es lo contrario a un Estado social y democrático de derecho. Quienes, a diferencia de ustedes, defendemos una perspectiva feminista y de los derechos humanos somos plenamente conscientes de que la mayor desigualdad siempre dispara los crímenes por razón de género: la violencia en pareja, la violencia sexual, la trata con fines de explotación sexual. De ahí que desde el Grupo SUMAR, desde el feminismo, propongamos siempre políticas feministas, políticas y medidas para acabar con la desigualdad, para reducir la precariedad y para vivir mejor. Para acabar con las violencias sexuales, con las violencias machistas, lo más relevante, señoría de la extrema derecha, señoría de VOX, no son las penas, no es la elevación de las penas, sino la protección social integral, esa es la perspectiva también de nuestra Constitución. Además, más años de cárcel no suponen necesariamente más protección para las víctimas. Incluso a veces en la práctica, tal y como señalan diversas juristas especializadas en este tema, dificultan la obtención de sentencias condenatorias que se impongan a las penas más graves. Se consigue proteger a las víctimas con las medidas de prevención y sensibilización contempladas en la ley de libertad sexual. Se consigue, señoría de VOX, con la ampliación de recursos, se consigue con mayores presupuestos, con la puesta en marcha de los centros de crisis de veinticuatro horas incluidos en la ley de libertad sexual. A finales de este año deberían estar abiertos cincuenta y dos centros. Para ello, la Comisión Europea concedió 83 millones de euros que el Gobierno transfirió a las comunidades autónomas, donde también gobierna el Partido Popular con VOX. Sin embargo, de acuerdo con la denuncia de Amnistía Internacional del pasado 25 de noviembre, a esa fecha tan solo estaban abiertos cuatro centros de crisis de veinticuatro horas en todo el territorio español. Proteger a las víctimas se consigue reforzando la Administración de Justicia para que los procedimientos sean más ágiles; se consigue con procedimientos más garantistas que eviten la revictimización de las mujeres; se consigue acabando con la sensación de impunidad que favorece a los agresores y genera aún más dolor en las mujeres víctimas. Es decir, se consigue evitando que se dilate el tiempo entre que se comete una agresión, una violación, y la sentencia condenatoria. Las políticas exclusivamente punitivistas olvidan que la violencia sexual, la violencia machista es un problema social, estructural y sistémico. Las penas, la política penitenciaria de elevación de penas es una política que individualiza el problema, que lo centra en el agresor, en una persona individual aislada del marco colectivo. Hay que poner el foco en proteger y acompañar a las mujeres.»
Fragmento 3 de 4 de esta intervención.