Lilith Verstrynge RevueltaPodemos
Diputada
«Con esta proposición de ley ustedes quieren que volvamos al modelo penal de la heridita, el que solamente reconocía que había agresión sexual si había signos de violencia física, como si una violación no fuese lo suficientemente violenta de por sí y por eso, además, hiciese falta certificarla con sangre, dolor o heridas. Mire, yo cuando veo su proposición no puedo evitar preguntarme si no hemos aprendido nada de lo que ha pasado este verano en nuestro país. ¿Quieren que vuelva a ser normal que tu jefe te bese sin consentimiento? ¿Quieren que vuelva a ser normal que se aproveche de su situación de poder para ejercer violencia sexual contra las mujeres? ¿O quieren, señorías de VOX, decirles a todos los Rubiales de nuestro país que pueden estar tranquilos, que pueden volver a hacerlo, porque, total, van a quedar impunes? Voy a ponerles un ejemplo, porque creo que puede permitirles entender la gravedad de lo que traen hoy a la Cámara. La sentencia 409/2016, de la Audiencia Provincial de Girona, dictada durante la vigencia del viejo esquema penal. Esta sentencia absolvió al agresor porque no había pruebas de lesiones genitales en el cuerpo de la mujer. Lo curioso de esta sentencia es que los jueces afirman que la ausencia de esas heridas o de esas lesiones es en realidad -voy a leerlo literalmente- un fenómeno mucho más frecuente en el caso de que la voluntad contraria de la víctima se doblegue con el uso de una intimidación intensa. Para que todas lo entendamos, una mujer puede no consentir, pero no resistirse violentamente, sino quedarse paralizada por el miedo o la intimidación que el agresor le ejerce; los jueces de esta sentencia pueden reconocerlo, pero absuelven al agresor ante la falta de signos de violencia en el cuerpo de la mujer. ¿De verdad ustedes creen que una mujer, cuando está siendo violada, puede o debe resistirse?»
Fragmento 2 de 5 de esta intervención.