Txema Guijarro GarcíaSumar
Diputado
«Presidenta, señorías, señor Rego, buenas tardes a todas y a todos. Según el último anuario del Instituto de Estudios para la Paz de Estocolmo, publicado hace apenas un par de meses, este es el décimo año consecutivo en el que el gasto militar mundial crece; en total, una subida acumulada del 37 % en este periodo, 2,7 billones de dólares en este último año, aproximadamente un 2,4 % del PIB mundial. El instituto reconoce, alarmado -y cómo no alarmarse- que no se había registrado un aumento tan prolongado y sostenido de esta cifra en los más de sesenta años de historia de esta institución, nacida en plena Guerra Fría; una institución alumbrada al calor de una socialdemocracia sueca, aquella de gente como Olof Palme y Alva Myrdal, que se empeñaba entonces en desmarcarse de la alocada carrera armamentística en la que se habían adentrado la mayoría de los países vecinos. Combinaban así su compromiso pacifista con el más alto rigor científico y metodológico, un compromiso y un rigor que todavía hoy nos acompañan y nos permiten ahora emitir desde aquí una alarma tan dramática como rigurosa sobre los derroteros militaristas a los que nos exponemos. (El señor vicepresidente, Rodríguez Gómez de Celis, ocupa la Presidencia).»
Fragmento 1 de 4 de esta intervención.