29N · generales · dom 29 novfaltan 26 días

Fèlix Alonso CantornéSumar

Diputado

«Gracias, presidenta. Mi abuelo y mi padre se llamaban igual, los dos Germán Alonso, y esa coincidencia, el mismo nombre para dos hombres, salvó a mi padre de ser fusilado. Por eso estoy hoy aquí, en su nombre y en honor de miles de camaradas que no pudieron contarlo. (Aplausos). Mi padre pasó ocho años en las cárceles de Franco, a caballo entre los años cuarenta y cincuenta. Porlier, Carabanchel, Alcalá y el penal de Burgos: hambre, frío, malos tratos y semanas enteras en celdas de castigo. ¿Por qué? Por seguir siendo comunista de las JSU y del Partido Comunista de España. Una humillación humana que no podemos repetir por mucho que rime con los tiempos actuales de resurgimiento del fascismo, esta vez a modo de farsa populista. Por edad, soy de los pocos de esta Cámara que creció con la cárcel franquista contada en casa, de viva voz. Ayer estuvo aquí mi tía Ligia Alonso, de 94 años, en la tribuna. Ella, como antes mi padre y mi abuelo, me explicó las penurias de los dos Germán Alonso, y soy yo precisamente quien sube hoy, por parte de SUMAR, en defensa de esta ley para reconocer a los funcionarios de prisiones como agentes de la autoridad. A alguien le parecerá una contradicción, pero no lo es. Yo aún tardaría en nacer, pero mi padre pocas veces se refirió a los funcionarios como enemigos. Como en toda profesión había funcionarios deleznables, pero también había personas honestas que hacían su trabajo lo mejor posible y con actos de humanidad como el que recientemente me explicó mi tía: Porlier, 1943, 24 de septiembre, ustedes lo saben, día de las Mercedes, dejaron pasar exclusivamente a los niños para ver a sus parientes. Ella y su hermana Hortensia -dos niñas solas- pudieron abrazar a su padre y a su hermano en un pasillo gracias a los funcionarios. Un abrazo que aún hoy la acompaña. Después, la falta de recursos les impidió visitar a su hermano durante años, porque lo trasladaron a Burgos. Pero me decía mi tía que no es nada comparado con lo que sufren las niñas en Palestina. Todo nos lo vino a contar la semana pasada Arab Barghouti y nos lo recordó en este mismo Congreso. Por ello y porque algunos no masticamos odio por lo que les pasó a los nuestros, necesitamos hombres y mujeres que intuyan la luz en la oscuridad. Solo pedimos justicia y reparación.»

Fragmento 1 de 4 de esta intervención.

¿Algo mal atribuido o clasificado? Envía una corrección.