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29N · faltan 25 días

Andrea Fernández BenéitezPSOE

Diputada

«Señorías, quiero hablarles también del artículo 25.2 de la Constitución española. Durante los últimos meses, se ha abusado de hipérboles que solo contribuyen a trasladar un debate inflamado a la sociedad, un debate que en absoluto se corresponde con la seriedad que exige el Código Penal. Cuando para defender sus posiciones ustedes emplean expresiones como 'soltar violadores a la calle', contribuyen a sentar un marco completamente deformado de la realidad jurídica en España. El fin último de las penas, según las leyes que todos nos damos, son la reinserción y la reeducación. Además, uno de los principios básicos del derecho penal es la proporcionalidad. Engrosar y embrutecer con el lenguaje desde luego que puede dar votos a corto plazo, pero perjudica gravemente nuestra capacidad para explicar y para entender nuestro Estado de derecho. Esto se llama populismo punitivo y no trae nada bueno. Saben ustedes, señorías, que España es ya uno de los países de la Unión Europea con uno de los marcos más severos en materia de derecho penal. Dicho esto, no existe ninguna evidencia de que aumentar las penas sirva para combatir la comisión de determinados delitos. Además, ustedes nos proponen eliminar el consentimiento y plantean unos cambios en las horquillas penales que son absolutamente caóticos y desproporcionados. ¿De verdad creen que esto puede servir para evitar que se cometan violaciones? Pero es que esto no es lo más torpe de la propuesta. Como les decía, un principio básico del derecho penal es la proporcionalidad, y ustedes esgrimen una reforma para imponer prisión permanente revisable en casos de agresiones sexuales en grupo. Es decir, un reproche penal que es mayor que para delitos como, por ejemplo, el homicidio agravado. Es decir, si creen que el aumento de penas disuade de la comisión de estos delitos, ustedes trasladan un mensaje a los agresores de que la muerte o no de las víctimas es irrelevante para la pena que se les imponga; convierten la pena en un factor criminógeno. Es decir, si los agresores dejan viva a su víctima, tendrán la misma pena, pero esta tendrá que declarar. Les diré que su sistema de protección de las víctimas es cuando menos muy peculiar. Además, nos plantean ustedes la eliminación de la agravante específica de sumisión química para convertirla -atención- en abusos básicos. Y, por supuesto, eliminan todas las agravantes que tienen que ver con violencia de género. Desde luego, se les ve a ustedes muy preocupados por la seguridad y por la protección de las mujeres.»

Fragmento 3 de 4 de esta intervención.

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