María Jesús Moro AlmarazPP
Diputada
«No voy a decir sus nombres, porque no lo creo necesario, pero sé que muchos hombres y mujeres -sobre todo mujeres, a las que os he conocido a lo largo de estos años- estáis hoy siguiendo este discurso y sé por lo que estáis pasando (aplausos), pero alguien -alguien- en el Gobierno ha decidido (la señora presidenta ocupa la Presidencia), sin dar explicaciones, quién merece ser tocado con su dedo divino arriba (sube el pulgar) o abajo (baja el pulgar), cual emperador romano: tú, fuera; y tú, dentro. ¿Por qué? No lo sabemos. ¿Y por qué a los que han trabajado quince y veinte años no se les reconoce? ¡Ah!, no lo sabemos. Y de los argumentos del veto ya se ha dicho -del día 26- que insultan a la inteligencia. ¡Quién les va a creer si ustedes fueron los que aprobaron trenes que no caben por los túneles e hicieron obras y no cambiaron las traviesas! (Aplausos). Permítanme todos los profesionales que me dirija un momento a mis compañeros letrados y procuradores. Cuando os llamen para que ejerzáis su derecho de defensa, ya sabéis qué tenéis que decir, ¿verdad, Pilar? Permítanme que explique que, después de una llamada de la Guardia Civil, hay de madrugada muchos viajes a la frontera o a una apartada zona rural, con miedo a un accidente en el camino por las prisas, para ir a asistir a un detenido. No lo olvidéis nunca. No lo olvidéis nunca. No escuchéis discursos que solo son maquillajes. Legislar no es juntar palabras ni relatos ni preferencias u ocurrencias. Francisco de Vitoria dijo, quinientos años atrás, que no es lícito que una ley no atienda al bien común. (Aplausos).»
Fragmento 3 de 5 de esta intervención.