Pilar Vallugera BalañàERC
Diputada
«Per tant, el que els proposo és que ens asseiem amb molta calma, no ens tornem a disparar al peu donant eines perquè puguem ser després els destinataris de les sancions i dels retrets diríem gairebé penals i siguem intel·ligents. La ultradreta, ho deia abans un company diputat, no es combat així. Es combat amb la modificació de les condicions materials de vida de la ciutadania, per tal que aquests discursos no puguin tenir resquicio por donde entrar. No oblidem això quan ho tramitem. Moltes gràcies. Los saludo, diputados y diputadas, por tercera vez, y no será la última. No es una amenaza, es un aviso. Estamos todos bastante de acuerdo con lo que hemos venido planteando hasta ahora. Nos vamos a posicionar a favor de la toma en consideración de esta norma, aunque creemos que ni contiene todo lo que debiera, ni es una buena idea, ni termina de estar bien enfocada, y les cuento por qué. En el transcurso de esta legislatura llevamos ya dos reformas del Reglamento del Congreso, hay pendientes dos más y ahora tenemos esta, que será la quinta. Fíjense, esto muestra cierto punto de autorreferencialidad y no sé si la ciudadanía terminará de verlo como normal, porque se ha reformado poco el Reglamento y de repente nos vemos en la necesidad imperiosa de hacerlo cinco veces y con cinco temas distintos. El tema de los periodistas era evidente, mostramos nuestro apoyo e impulsamos aquella modificación porque hablaba de agresiones y hablaba de trabajadores que se sentían coaccionados, pero el punto que planteamos hoy me parece que requiere una visión más profunda y no una mera respuesta ad hoc ante hechos determinados que hayan podido pasar en esta Cámara. Les digo por qué. Cada vez que de un modo u otro restringimos derechos o que imponemos sanciones o que realizamos códigos más restrictivos, al final lo cierto es que esto se acaba aplicando a las minorías disidentes. Siempre. Aquí se dice que una vez retirada tres veces la palabra o expulsado el orador del hemiciclo, que se dé una sanción directa. Les recuerdo que a mi compañero Joan Tardá se le pueden decir muchas cosas, pero no que no fuera respetuoso, no que no cumpliera con los códigos de conducta, no que no fuera extremadamente ideológico. Él no insultó jamás a nadie; en cambio, fue expulsado de esta sala varias veces por hablar en catalán, porque hay quien considera que hablar en catalán o en cualquier idioma que no sea el español es una falta de respeto. ¿Y saben lo que pasa? Que esto nos puede pasar en la siguiente legislatura. Si las cosas van como dicen que van a ir y si todo va como los influencers y opinadores varios de este Estado están decidiendo que vayan, nos encontraremos con una mayoría de derecha y de extrema derecha. ¿Y somos nosotros quienes debemos darles elementos que puedan luego coaccionarnos a nosotros? ¿Nosotros debemos darles los instrumentos para que nos puedan expulsar, sancionar, multar? Bueno, ya lo hacen solitos; nos meten en la cárcel. Pero esto ya lo harán ellos. Entonces, me parece que durante la tramitación del fondo de esta proposición de ley debemos ser muy cautelosos; debemos ser muy cautelosos y conscientes de que el papel de las izquierdas y del progresismo en general no es precisamente dotar de herramientas coercitivas y punitivas a las mayorías que van contra las disidencias. Y lo digo porque, puestos a reformar, tendríamos que reformar esto del decoro de las instituciones y las Cámaras, que ha sido motivo de muchas sanciones a mi grupo también.»
Fragmento 5 de 6 de esta intervención.