José María Sánchez GarcíaVox
Diputado
«Sobre esta cuestión que nos ocupa, se plantean dos reformas -tres en realidad-, los artículos 101, apartado 1, y 104, apartados 1 y 2, del Reglamento del Congreso, la primera para introducir un nuevo tipo infractor consistente en que de obra o de palabra se ejerza violencia o intimidación grave sobre la Presidencia o sobre la Mesa o sobre el cuerpo de letrados o de ujieres. Agradezco al señor Legarda que ha dicho: ¿y por qué no intimidación o violencia sobre los diputados? No está la portavoz de ERC. ¿No tiene nada que decir sobre esto? Porque el día 14 de abril quien insultó gravemente a quien habla -que ya es una infracción en otro artículo del Reglamento, el 98.6c.ii- fue un diputado de ERC, hoy ausente -primero, a mi grupo, diciendo que éramos criminales asesinos y, posteriormente, a mí, singularmente, diciéndome que era un criminal asesino-, más de un cuarto de hora. En esas circunstancias, pedí la palabra por tres veces, dos a quien hoy interinamente preside y la primera a la señora presidente, que me la denegaron. Eso es lo que dio lugar a que yo me aproximase a estrados y me dirigiese al presidente en funciones y después a la letrado. Yo no amedrenté, por mucho que ustedes quieran mentir, a sabiendas; es decir, no miente quien comete un error, pero ustedes mienten de una forma descarada y han mentido en la prensa y en los medios. Yo ni amedrenté ni ejercí ninguna violencia sobre el vicepresidente ni sobre la letrado. Subí a estrados a denunciar que ese señor diputado seguía insultándome gravemente y que, en esa situación, debía ser llamado al orden. La respuesta de la Vicepresidencia fue, en mi primera subida a estrados, el silencio y el llamamiento al orden a quien habla y no al diputado ofensor, y en la segunda ocasión, y está grabado en un vídeo que ha hecho circular un medio de comunicación, se oye que cuando le digo que no puede consentir esta situación por más tiempo, él señor vicepresidente dice: ya lo sé; te llamo al orden por tercera vez. Está grabado, le guste a usted o no, porque es evidente que lo sabía. (Aplausos). Es decir, el mundo al revés, el ofensor no sancionado y protegido por la autoridad, en este caso la Mesa del Congreso, y el ofendido sancionado, a pesar de su intento de denuncia. Por lo demás, toda esta historia de que los estrados son un espacio reservado, que también algunos periodistas y letrados han decidido difundir en los medios, un espacio en el que no puede nadie entrar, esto es falso de toda falsedad. No hay ningún artículo -se lo dije a la presidenta, que hizo caso omiso- que prohíba a los diputados acercarse a estrados, ni subir a estrados. Por lo tanto, no hay infracción ninguna.»
Fragmento 2 de 4 de esta intervención.