Júlia Boada DanésSumar
Diputada
«Ahora permítanme que continúe en castellano para que en la bancada de la derecha y la extrema derecha me entiendan bien. Las señorías de VOX y del Grupo Popular apelarán seguramente a las palabras que el papa León XIV pronunció hace unos días desde esta misma tribuna: Toda vida debe ser reconocida desde la concepción hasta su ocaso natural. Este mismo discurso -que tuvo palabras valiosas sobre la paz, sobre las personas migrantes y sobre la dignidad humana- también quiso poner en duda en la sede de la soberanía nacional derechos que en este país no están en discusión y que tanto nos ha costado conquistar. (Aplausos). El papa -como no podría ser de otra manera- defiende la doctrina de la fe católica y rechaza categóricamente la eutanasia y el aborto, igual que considera que robar o mentir son pecados. Pero es que estas creencias se circunscriben en el ámbito privado de cada persona, de cada ciudadano, de cada ciudadana, que cada cual crea lo que quiera. Precisamente por eso la democracia debe garantizar que todas las personas puedan ejercer los derechos que tienen reconocidos en tanto que individuos libres. Y es aquí donde la derecha se pierde. Lo que hoy discutimos aquí no es si la eutanasia es moral o religiosamente aceptable -porque esto no es asunto de debate en la esfera pública-, sino cómo hacer efectivo un derecho, un derecho que se ejerza de la manera menos traumática posible. La palabra eutanasia viene del griego eu, y significa bueno, y thanatos, significa muerte. Frente a la falta de una vida buena, tener un buen morir.»
Fragmento 5 de 6 de esta intervención.