29N · generales · dom 29 novfaltan 26 días

Martina Velarde GómezPodemos

Diputada

«Gracias, presidenta. Gracias, señorías. ¡Ay!, que no sé ni por dónde empezar, la verdad. (Rumores.-Risas.-Varias señoras y señores diputados: ¡Oooh!). ¡Oooh!, qué pena, ¿no? Es que ¡vaya discursito!, es para que se lo hagan mirar. (Rumores). ¡Cuánta falsedad! (Aplausos). ¡Cuánta falsedad, cuánto cinismo y cuánta hipocresía, señorías del Grupo Popular! Yo me pregunto: ¿de verdad eso les sale solo así? ¿Les sale de manera natural o tienen que ensayarlo muchas veces?, porque es tremendo. (Rumores). Están ustedes pidiendo al resto de los grupos que votemos a favor de esta iniciativa. Con sus cloacas del Ministerio del Interior, con sus informes policiales falsos que casi meten a mis compañeros en la cárcel, ¿ustedes de verdad creen que en Podemos les vamos a creer algo y que vamos a votar a favor? Pues no, vamos a votar en contra, evidentemente. (Un señor diputado: ¡Oooh!-Rumores). Y no porque no creamos en la necesidad de garantizar los mejores perfiles para representar a nuestro país en las instituciones más altas a nivel europeo ni tampoco porque no defendamos la independencia judicial, sino porque esta proposición avanza, como siempre, en una dirección absolutamente equivocada, que es otorgar más poder y más competencia a un órgano como el Consejo General del Poder Judicial, que adolece de un grave problema de legitimación democrática y cuya composición sigue reflejando todavía una concepción absolutamente conservadora y corporativa de la justicia. Además, resulta especialmente llamativo que esta propuesta venga precisamente del Grupo Popular. Ustedes, señorías, llevan décadas hablando aquí de la independencia judicial y, sin embargo, lo que han hecho durante todo este tiempo es defender su capacidad para influir en determinadas estructuras del Poder Judicial. La historia reciente de nuestro país está llena de ejemplos y se los voy a dar. El Partido Popular es el partido de los mensajes de Cosidó presumiendo de controlar la Sala segunda del Tribunal Supremo por detrás. Es el partido que bloqueó durante años la renovación de los órganos constitucionales para conservar cuotas de poder que las urnas no le otorgaban. Es el partido que considera que las instituciones del Estado son su cortijo, su propiedad privada y que deben permanecer bajo el control de los suyos. Y es el partido que más se ha beneficiado históricamente de esa determinada estructura institucional heredada del franquismo y también de la transición, que ha permitido que sectores muy conservadores de la judicatura mantuvieran un poder y una influencia política enormes. Por eso, cuando ustedes hablan de independencia judicial, recordamos la hemeroteca y nos da la risa. Bueno, es una forma de hablar, porque risa no da absolutamente ninguna; da absoluto pavor, porque, mientras que daban lecciones de separación de poderes, toda España conocía las conversaciones de sus dirigentes del Partido Popular en las que presumían -como he dicho- de controlar tribunales. Mientras ustedes hablaban de neutralidad institucional, utilizaban el bloqueo institucional como una herramienta política. Mientras ustedes exigían respeto a la justicia, aparecían una y otra vez vinculados a algunos de los mayores casos de corrupción de nuestra democracia.»

Fragmento 1 de 3 de esta intervención.

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