Josep Maria Cervera PinartJunts
Diputado
«Mirin, la diversitat que vostès invoquen no és només una qüestió de gènere, d'origen o orientació sexual. Insistim, la diversitat també és cultural, lingüística i nacional. Per això reclamem incorporar explícitament la catalanofòbia entre les conductes objecte de prevenció i sanció, reconèixer la discriminació lingüística com a forma específica d'intolerància i defensar el dret dels esportistes catalans a competir internacionalment sobre les seves pròpies seleccions. És en aquest sentit que van les nostres esmenes, perquè no es pot construir una societat veritablement inclusiva deixant fora milions de ciutadans que també tenen dret a veure respectada la seva identitat, la seva llengua, els seus símbols i les seves aspiracions esportives. Per tot això, reclamem una política de tolerància zero contra totes les formes d'odi, també contra la catalanofòbia. Moltes gràcies. Gracias, presidente. Buenas tardes, señorías. En Junts per Catalunya compartimos plenamente la necesidad de combatir cualquier tipo de racismo, xenofobia, misoginia o discriminación en el deporte. Pero para que esta lucha sea creíble tiene que ser completa, y aquí es donde falla su iniciativa. Porque, señoras y señores socialistas, hay una forma de odio que sigue viéndose invisibilizada porque las instituciones del Estado la invisibilizan y ustedes, desde aquí, también. Está invisibilizada y a menudo es aplaudida por algunos de sus votantes y por algún que otro cargo electo de ustedes. Me refiero a la catalanofobia. Hablan de discursos de odio sectarios en las redes, pero no hay ninguna referencia a los cánticos de desprecio contra la identidad catalana, las lenguas, los símbolos, los aficionados y clubes catalanes. Durante años, hemos oído el grito de '¡Puta Cataluña!' ¿Y en qué campo no se ha oído ese canto de '¡Puta Barça, puta Cataluña!' En muy pocos no se ha gritado eso. Insultos a nuestra identidad colectiva, manifestaciones de desprecio que con demasiada frecuencia han justificado como rivalidad deportiva. Cuando la víctima es Cataluña, lo que se llamaría intolerancia en cualquier otro contexto se convierte en un hecho menor folclórico, y eso no es aceptable. La lucha contra el odio no puede funcionar con una doble vara de medir. No es creíble perseguir unas discriminaciones e ignorar otras. No es creíble hablar de diversidad mientras se excluye la diversidad nacional y lingüística. Por eso reclamamos que cualquier estrategia pública contra los discursos de odio incorpore de manera explícita la discriminación por identidad nacional, por lengua u origen territorial.»
Fragmento 3 de 5 de esta intervención.