María de la Cabeza Ruiz SolásVox
Diputada
«Gracias, presidenta. Buenas tardes, señorías. ¿Qué no harían unos padres por sus hijos? ¿Hasta dónde serían capaces de sacrificarse por ellos, de luchar por ellos? Pero, si hoy tuvieran la desgracia de que esos hijos enfermaran, ¿no deberían contar además con la ayuda inmediata de sus Gobiernos? Nosotros creemos que sí, y por eso nos parece tan injusto y mezquino que nunca sea así y que tengamos que estar hoy aquí enmendando una ley para forzar al Gobierno a cumplir con sus obligaciones. Hoy estamos debatiendo sobre una prestación cuya justicia jamás podría ponerse en duda, una prestación para el cuidado de menores con enfermedades graves que se conoce popularmente como CUME y que nació en 2011 con el mejor de los espíritus, el de las asociaciones que la promovieron pero que pronto se convirtió en un auténtico calvario burocrático y administrativo para las familias con hijos gravemente enfermos. Y nosotros nos preguntamos cómo es posible que no sea prioritario ayudar a estas familias, cómo es posible que se escatimen recursos, cómo es posible que se pongan trabas, cómo es posible que, en lugar de dar seguridad a estas familias en su particular calvario, se les añada sufrimiento, desesperación e incertidumbre. Nos gustaría saber en qué momento se decidió hacerles sentir que se les está haciendo un favor, en qué momento se consideró que tenían que mendigar ayuda como si a ellos no les correspondiera, en qué momento se pusieron las cosas tan difíciles como para que muchas familias se planteen rendirse y renunciar a la ayuda que tanto necesitan porque la única alternativa que les queda es la de pleitear contra la Administración, con todo lo que eso significa.»
Fragmento 1 de 3 de esta intervención.