29N · generales · dom 29 novfaltan 26 días

Ana Isabel Alós LópezPP

Diputada

«Gracias, presidenta. Señorías, hay prestaciones que tienen una vocación profundamente humana. La CUME es una de ellas. Es el instrumento con el que el Estado le dice a una madre y a un padre lo siguiente: 'Cuando tu hijo está gravemente enfermo, no estás solo. No tienes que elegir entre estar a su lado o mantener el empleo, el Estado te acompaña'. Pocas cosas nos atemorizan más en la vida que la enfermedad grave de un hijo. En ese momento, todo lo demás desaparece. La prioridad absoluta pasa a ser una sola: su cuidado, su presencia, su vida. Pero sin apoyo económico eso es imposible, porque la familia también necesita subsistir, y es ahí donde el Estado tiene que estar, donde la CUME tiene que funcionar; sin embargo, en muchas ocasiones no funciona como debería. Detrás de cada expediente hay una familia que ha reorganizado su vida entera, madres -son mayoritariamente madres- que han reducido su jornada, que han renunciado a ingresos, que han asumido un sacrificio enorme y que se encuentran con un muro en lugar de con un escudo, un muro de criterios arbitrarios, de interpretaciones restrictivas, de denegaciones de derechos que los tribunales después reconocen, de renovaciones absurdas cada pocos meses para enfermedades que no tienen cura. Este no es un problema nuevo, señorías. Las familias llevan tiempo planteando los problemas que se encuentran en este camino. Hemos trabajado a su lado con las asociaciones que las representan y en todo este tiempo la medicina ha avanzado, los modelos asistenciales han cambiado, las realidades familiares se han diversificado y el Tribunal Supremo ha tenido que corregir en múltiples ocasiones las interpretaciones restrictivas que el propio texto propiciaba.»

Fragmento 1 de 4 de esta intervención.

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