María José Rodríguez de Millán ParroVox
Diputada
«Muchas gracias. Señor ministro, efectivamente, ustedes han convertido el Gobierno en una herramienta contra las jueces y contra los españoles, a los que pretenden sustituir regalando la nacionalidad. Por eso coaccionan a los primeros y amenazan a los segundos. En su impotencia, ustedes insisten en amoldar la Judicatura a sus necesidades penales, dicen que en España los jueces prevarican y que hay una especie de golpe imaginario con mucha prisa por hacer que el Gobierno caiga. Las prisas las tenían ustedes en poner en marcha una cloaca con sicarios políticos para ir en contra de la Guardia Civil, para ir en contra de los jueces y fiscales que están investigando toda su corrupción, pagada por el PSOE con el dinero de todos los españoles. Efectivamente, todo esto haría caer a cualquier Gobierno, pero ustedes, en lugar de dimitir, han preferido seguir insultando y utilizar el BOE como si fuera el panfleto de las casas del pueblo. ¿Usted se cree que toda su corrupción desaparece por anunciar 700 plazas en lugar de 500? Pocas nos parecen para la cantidad de delitos que tienen ustedes imputados, ante lo cual han decidido señalar a los jueces, como siguen señalando a los españoles de Extremadura, Aragón, Andalucía o Castilla que ya ni les votan ni comulgan con su invasión inmigratoria. Esa es la monumental operación que ustedes han preparado para importar electores y alterar el censo al amparo de su sectaria ley de memoria, mientras siguen ofreciendo a los españoles la ruina, barrios irreconocibles, precariedad o vivienda imposible. Según los informes de la Policía, en cuatro años habrá cinco millones más de inmigrantes regularizados y reagrupados. Esto no es una política migratoria, esto es convertirnos en Francia; esto es alterar el censo para hacer trampas, como hicieron trampas en aquel cutre pucherazo de las primarias de Sánchez. Desde aquel amaño, que es el origen de este Gobierno y por lo que ustedes están sentados en estos sillones, la integridad de su partido es como la austeridad de Zapatero, que presumía de tener poco y ofrecer mucho, una gran farsa envuelta en retórica progresista para justificar el mayor latrocinio de todos los tiempos, que nosotros vamos a seguir enfrentando y poniendo a los españoles por delante le guste a usted o no. (Aplausos).»