Alberto Catalán HiguerasUPN
Diputado
«Es evidente, señor Marlaska, que usted tuvo que rectificar cuando afirmó que la directora general no se había reunido con la fontanera del Partido Socialista, responsable de una trama -financiada, por cierto, por su partido- para boicotear procesos judiciales. ¿Tendrá que volver a hacerlo ahora? ¿Tendrá que volver a rectificar? ¿No le parece inadmisible, señor Marlaska, que los miembros de la UCO hayan tenido que denunciar presiones y coacciones por parte de mandos de la Guardia Civil? ¿Le parece razonable? Usted es el ministro y, por tanto, el máximo responsable del ministerio. También es cierto, señor Marlaska, que en la cartilla de la Guardia Civil se recoge que el honor es su principal divisa, que conservarlo sin mancha es una obligación y que cuando se pierde ya no se vuelve a recobrar, no se recobra jamás. Por lo tanto, lamentablemente, señor ministro, hoy le tenemos que decir que usted lo ha perdido. Lo perdió ya cuando traicionó a las víctimas del terrorismo al incumplir su promesa de que iba a sancionar los actos de enaltecimiento del terrorismo y de humillación a las víctimas y cuando permaneció callado -y lo sigue haciendo- al producirse excarcelaciones fraudulentas de etarras. Usted lo ha perdido cuando castigó injustamente al propio coronel de la Guardia Civil, Pérez de los Cobos, por no vulnerar un procedimiento judicial. Usted lo ha perdido cuando concedió a sus socios, a los herederos políticos de ETA, el anuncio de la transferencia de la competencia de tráfico a Navarra. Y usted, señor Marlaska, lo ha perdido cuando permanece todavía callado después de que un terrorista como Otegi haya acusado, nada más y nada menos, que a la UCO de la Guardia Civil de no perseguir la corrupción, sino de destrozar a personas, cuando fueron él y ETA quienes asesinaron a cientos y cientos de hombres, mujeres y niños, la mayoría de ellos vinculados o pertenecientes a la Guardia Civil. Váyase, señor Marlaska, váyase. Si le queda algo de dignidad, pida perdón y dimita. Muchas gracias. (Aplausos).»
Fragmento 3 de 3 de esta intervención.