Francesc-Marc Álvaro VidalERC
Diputado
«En este sentido creo que merece la pena en este momento decir que hay muchas entidades culturales del país -en este caso yo hablo de Cataluña, pero estoy seguro de que en todo el Estado- que siguen sosteniendo su actividad con recursos insuficientes. Por lo tanto, es bueno que hagamos una apuesta por los niveles máximos de excelencia, pero no podemos perder eso de vista. Le voy a poner un ejemplo. La Ryder Cup es un gran operador internacional, no lo ponemos en tela de juicio, y también es un modelo, por lo tanto, de promoción de un determinado esquema de deporte, pero está orientado básicamente a la gran promoción turística, a la atracción de inversiones y a un público de un determinado poder adquisitivo. Por lo tanto, necesitamos las dos dimensiones, es decir, tener Ryder Cup, pero también inversión en los barrios. La cultura de un país, señorías, no se construye únicamente a través de los grandes festivales, de los grandes acontecimientos, más bien estos grandes acontecimientos surgen de una vida cultural previa que tiene lugar en su base. Por lo tanto, nosotros creemos que desde los ateneos, las entidades vecinales, las fiestas de los barrios necesitamos mantener que esta financiación sea suficiente. Esto, señor Urtasun, interpela a su ministerio igual que a las comunidades autónomas y a la inversión municipal. Si se pueden establecer, señorías, beneficios fiscales para grandes acontecimientos internacionales, también se pueden establecer para aquellas actividades que generan cohesión social, participación y elemento territorial. Los grandes acontecimientos proyectan al país internacionalmente, pero la cultura popular de base lo mantiene vivo. Ahora es el momento en el que podríamos mencionar a Montserrat Roig, la escritora, que decía que, a la larga, la inversión en cultura es lo que nos asegura la libertad. Es así.»
Fragmento 6 de 7 de esta intervención.