María Jesús Moro AlmarazPP
Diputada
«Solo leer ver la iniciativa que debatimos nos hace pensar que el Gobierno ha llegado al summum del despropósito; tener que recordarle a un gobierno sus obligaciones esenciales en un Estado democrático nos estremece, pero hay que hacerlo, porque lo peor sucede cada día, y lo terrible es pensar que esta, la que ustedes han presentado, ya no es una iniciativa preventiva, porque esos hechos y muchos más para los que se reclaman medidas, como viene exigiendo el Partido Popular, ya se han consumado y siguen desarrollándose y, además, se dirigen a un Gobierno que ya vemos que no se da por aludido, que practica la estrategia del avestruz y la doctrina de que el ataque es la mejor defensa. Aún más, aplauden con entusiasmo las carcajadas presidenciales, que es imposible entender, cuando se muestra tan divertido públicamente por la humillación a la que somete a nuestro país aceptando un verificador extranjero y en otro país. A día de hoy, por lo que sabemos, sí, señor Santiago, una vicepresidenta del Gobierno se ha reunido con un prófugo de la justicia en el extranjero. Cuando uno forma parte del Gobierno, lo hace las veinticuatro horas; no cabe bilocación ni desdoblamiento astral. Ese prófugo de la justicia puso condiciones en la investidura del presidente del Gobierno y se cumplieron milimétricamente para investir a Pedro Sánchez: cambio exprés del Reglamento del Congreso; proposición de ley de amnistía, que hoy se ha debatido; mediador especialista en guerrillas, que da el visto bueno a los avances de los gobernantes de un país soberano y democrático en otro país; un ministro de Presidencia en funciones anunciando un texto parlamentario sobre amnistía, el mismo que ha tenido que ser corregido en dos ocasiones por las instituciones europeas por sus declaraciones ajenas a la verdad; ese mismo ministro, ya de Presidencia y Justicia, que critica la legitimación de entidades privadas que recurren a los tribunales amparados por la ley, que acepta sin pestañear los ataques a jueces y fiscales y las órdenes para que el Poder Judicial deje de actuar conforme al principio de legalidad, y que acepta disciplinadamente que se ponga escolta de seguridad en Bruselas a un prófugo de la justicia. (Aplausos).»
Fragmento 2 de 3 de esta intervención.