Ernest Urtasun DomènechSumar
Ministro de Cultura
«Gracias, presidente. Como decía, a través de las películas nos contamos a nosotros mismos quiénes somos, de dónde venimos y hacia dónde queremos ir. El cine refleja nuestras transformaciones sociales, preserva nuestra memoria, proyecta nuestra diversidad y contribuye a construir una conversación común sobre el mundo que compartimos. Por eso las grandes cinematografías son también una expresión de la vitalidad cultural y democrática de un país. Y precisamente por eso resulta tan relevante el debate que hoy tenemos en esta Cámara. Porque hoy no estamos discutiendo únicamente una ley, estamos discutiendo qué papel debe desempeñar la cultura en nuestro país, qué lugar debe ocupar el audiovisual español en un mercado global cada vez más competitivo y qué responsabilidades tienen los poderes públicos para proteger, fortalecer y proyectar uno de nuestros principales activos culturales. La ley vigente fue aprobada en 2007. Desde entonces, el sector audiovisual ha experimentado una transformación de una magnitud difícilmente imaginable en aquel momento. Han aparecido las plataformas digitales, se han modificado profundamente los hábitos de consumo, han surgido nuevos formatos y canales de distribución y el audiovisual se ha convertido en uno de los sectores estratégicos de la economía cultural europea. La realidad es que hoy el ecosistema audiovisual español ya no es el del 2007 y, además, nos encontramos en uno de los momentos más estimulantes que ha vivido nuestro cine en décadas. Lo vemos en nuestros creadores y creadoras, que están protagonizando algunas de las propuestas más reconocidas y admiradas del panorama internacional. Lo vemos en cineastas como Carla Simón, Oliver Laxe, Rodrigo Sorogoyen o Alberto Rodríguez; en intérpretes como Javier Bardem o Victoria Luengo; en nuevas generaciones de creadores como los Javis o Aina Clotet, y en tantos otros profesionales que están situando al audiovisual español en la primera línea internacional. Lo vimos también hace apenas unas semanas en el Festival de Cannes, donde España alcanzó un récord histórico con tres películas seleccionadas en competición y se convirtió en una de las cinematografías con mayor presencia en el principal escaparate mundial del cine. Son éxitos indudables que reflejan la extraordinaria vitalidad creativa de todo un sector.»
Fragmento 1 de 9 de esta intervención.