Ernest Urtasun DomènechSumar
Ministro de Cultura
«He leído con atención tanto la enmienda del Grupo Popular como la de VOX y, después de hacerlo, tengo que decirles que sigo sin encontrar una propuesta alternativa para el sector audiovisual español. No encuentro una propuesta para reforzar las salas de cine, no encuentro una propuesta para mejorar la internacionalización de nuestras producciones, no encuentro una propuesta para proteger el patrimonio audiovisual, ni una propuesta para fortalecer la industria independiente, ni una propuesta para mejorar las condiciones de creación de nuestros autores y autoras. Lo que encuentro, simplemente, es una propuesta de devolución, una propuesta que no incluye nada que ni siquiera se pueda discutir en este Congreso. Voy a referirme a la enmienda a la totalidad que ha presentado el Grupo VOX, que resulta especialmente reveladora, porque su principal argumento, señorías, es que esta ley fomenta una supuesta cultura de la subvención. Sinceramente, creo que esta afirmación dice mucho más de quien la formula que de la realidad del sector audiovisual español, porque cuando uno escucha hablar de una supuesta cultura de la subvención, podría imaginar a un sector dependiente, estancado o incapaz de competir por sí mismo, pero la realidad que tenemos delante es exactamente la contraria: estamos hablando de un sector que da empleo a más de setenta y dos mil profesionales y que cuenta con más de seis mil empresas, como decía al inicio de mi introducción. Pero es que, además, estamos hablando del país que lideró la producción cinematográfica europea en 2025 -como les he señalado-, de una industria capaz de atraer coproducciones internacionales, de competir en los principales mercados mundiales y de situar sus películas y series entre las más vistas de Europa. Estamos hablando de una cinematografía que acumula más de quinientos premios internacionales durante la última década. Y estamos hablando, además, de un ecosistema extraordinariamente diverso, en el que conviven grandes producciones internacionales, pequeñas productoras independientes, nuevos creadores, cine en distintas lenguas y una red de festivales reconocida en todo el mundo. Por eso, creo que el debate no debería plantearse en los términos de subvenciones sí o subvenciones no que tanto les gustan. La verdadera pregunta es otra: ¿cómo conseguimos que el sector que genera empleo, innovación, riqueza y prestigio internacional siga siendo fuerte dentro de diez o veinte años? Porque lo que algunos llaman cultura de la subvención, todos los países de nuestro entorno y nosotros también, señores de VOX, lo llamamos política cultural. Gracias a esas políticas públicas, hoy existe una industria audiovisual que no solo crea cultura, sino que genera actividad económica, empleo cualificado, cohesión territorial y una enorme proyección internacional para nuestro país. Escuchándolos, uno podría llegar a pensar que España está haciendo algo excepcional, pero basta con observar lo que ocurre a nuestro alrededor para comprobar que sucede exactamente lo contrario. Todos los países de la Unión Europea apoyan a su audiovisual, impulsan activamente políticas de protección y promoción de la diversidad del audiovisual. Pero ¿sabe quién no lo hace? ¿Sabe quién no impulsa políticas de protección y de promoción de su audiovisual? No lo hace el Gobierno argentino del señor Milei. Sí, ya saben, aquel que el señor Abascal dice que quiere reproducir en España. Un Gobierno que ha convertido la cultura en uno de los objetivos de su llamada motosierra, que ha atacado y desmontado el Instituto Nacional del Cine y Artes Audiovisuales de Argentina. Desde aquí quiero aprovechar esta ocasión una vez más para mostrar toda mi solidaridad con el sector del cine argentino, que sufre estas políticas devastadoras del señor Milei (aplausos); políticas devastadoras cuyos resultados empiezan a ser visibles: en 2024 la cuota de mercado del cine argentino cayó hasta el 2,19 %, el dato más bajo desde 1997 y casi un 20 % menos que el año anterior. Nosotros, que admiramos el cine argentino, estamos profundamente escandalizados por lo que está haciendo el señor Milei. Por eso, me gustaría hacer una pregunta muy sencilla al grupo VOX y, de paso, también al Grupo Popular, ya que se han acostumbrado últimamente a llegar a acuerdos con ellos. ¿Qué harían ustedes con el ICAA si algún día, cosa que jamás vamos a permitir, llegaran al Gobierno? (Risas). ¿Desmantelarían el ICAA, como ha hecho el señor Milei, en España también? Ya que tiene la oportunidad de hablar después, de tomar la palabra, estaría bien que nos lo aclarara. Muchas gracias. Y se lo digo también a los profesionales del sector de lo audiovisual que puedan estar siguiendo este debate. Si quieren saber qué harían estas fuerzas políticas si algún día llegaran al Gobierno, cosa que no vamos a permitir, no hace falta recurrir a la imaginación: basta con leer las enmiendas que han presentado a esta ley y basta con observar lo que han hecho allí donde gobiernan o con escuchar cómo hablan de las políticas públicas de apoyo a la cultura. Pero la verdadera pregunta no es si deben existir políticas públicas para la cultura; la verdadera pregunta es qué ocurriría si renunciamos a ellas. ¿Qué espacio tendrían entonces los nuevos creadores? ¿Qué capacidad tendrían las producciones independientes para competir en un mercado global dominado por grandes operadores internacionales? ¿Qué ocurriría con la diversidad cultural que hoy constituye una de las principales fortalezas del audiovisual español?»
Fragmento 6 de 9 de esta intervención.