29N · generales · dom 29 novfaltan 26 días

Pepe Mercadal BaqueroPSOE

Diputado

«Buenas tardes, presidenta. Buenas tardes a todos. Voy a ceñirme al tratado de amistad con Francia o Tratado de Barcelona porque quiero denunciar la irresponsabilidad del Grupo Popular votando en contra de ese tratado la semana pasada, otra vez, en comisión, y probablemente también hoy, pese a que ha quedado totalmente aclarada la duda con la que justificaron su voto en contra el año pasado. ¿Por qué el principal partido de la oposición, el partido del jefe de la oposición que aspira a gobernar este país algún día, que tendría que querer buenas relaciones con vecinos como Francia, vota no a un acuerdo evidentemente positivo para España, haciendo, por cierto, caso omiso a las constantes manifestaciones del Gobierno francés para que lo aprobemos? El motivo del no del PP no está en el contenido del tratado como nos cuentan, está en su significado. Históricamente, las relaciones EspañaFrancia no han sido fáciles. En los últimos siglos, Francia ha mirado a España con cierto sentimiento de superioridad. Pues bien, como explica el historiador Benoît Pellistrandi, este acuerdo, desde el punto de vista francés, tiene una relevancia histórica importantísima porque significa confirmar un cambio en las relaciones entre ambos países, un trato de igual a igual. Es un tratado que Francia solo tiene con dos países: Alemania e Italia. El de Alemania fue el primero, firmado en 1963, entre De Gaulle y Adenauer, el Tratado del Elíseo. Fueron los mecanismos de ese tratado los que cimentaron el llamado eje francoalemán, que fue el pivote de gobernanza de la Unión Europea durante décadas. Por lo tanto, situar a España al mismo nivel que Alemania es, para Francia, reconocer el progreso de nuestro país y, muy especialmente, reconocer el papel clave del Gobierno de España en las decisiones de la Unión Europea de los últimos años. Porque ahora sí tenemos un presidente que hace política europea y no hace seguidismo o se pliega ante otros. (Aplausos). Pedro Sánchez ha demostrado que, aliándonos con otros países, España puede transformar la Unión Europea y mejorar la vida de sus ciudadanos. Lo hizo con su alianza con Mario Draghi para conseguir el plan de recuperación, lo hizo junto al Gobierno holandés para impulsar la autonomía estratégica abierta o lo hizo con Portugal para aprobar la excepción ibérica. Es decir, España puede ser y debe ser un Estado pivote dentro de la Unión Europea. Y esto, este reconocimiento a España, es lo que verdaderamente molesta al Partido Popular, lo que el Partido Popular no puede asumir. Así de triste es la oposición en nuestro país. Con tal de no reconocer lo que todo el mundo reconoce, son capaces ustedes de votar en contra de un tratado evidentemente positivo con nuestro vecino más importante. (Varias señoras y señores diputados: ¡Muy bien!-Aplausos).»

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