Gerardo Pisarello PradosSumar
Diputado
«Gracias, presidenta. La propuesta que nos trae hoy el Grupo Popular, supuestamente para mejorar el control parlamentario del Gobierno, es una farsa colosal, porque, llegados a este mes de junio de 2026, es evidente que al Partido Popular y a VOX solo les preocupa una cosa: no mejorar el control parlamentario, sino derrocar, rendir, por vías no democráticas si hace falta, a Pedro Sánchez y a la mayoría plurinacional y republicana que lo invistió como presidente. ¿El problema cuál es? Que el PP de Feijóo no les ha servido para eso, sobre todo porque es un político títere, sin vuelo propio, rehén de VOX, rehén de Ayuso e incapaz de encontrar apoyos para una moción de censura. Y son esos sectores ultras, con Aznar a la cabeza, los que, pidiendo que el que pueda hacer que haga, han decidido externalizar la asfixia del Gobierno y de la mayoría que lo invistió al Poder Judicial o, para ser más exactos, a un puñado de jueces, de medios y pseudomedios bien financiados y a fuerzas extranjeras trumpistas para llevar adelante un golpe de nuevo tipo en el siglo XXI. ¿Sorprende? Claro que no, porque el Poder Judicial, en sus esferas más altas, sigue siendo el que más vínculos mantiene con el franquismo y con los grupos económicos que lo sostuvieron; porque el Poder Judicial, a través de la Audiencia Nacional o del Tribunal Supremo, ha sido el instrumento de ciertos grupos políticos y económicos para segar de cuajo cualquier atisbo de democratización del Estado. ¿Cómo? Ilegalizando o criminalizando a partidos o dirigentes independentistas, de izquierdas, republicanos, de movimientos sociales, de sindicatos... ¡y ahora le ha tocado a Pedro Sánchez! La pregunta clave es por qué. ¿Por casos de corrupción que avergüenzan, como el de Ábalos? De acuerdo. ¿Por conductas propias del bipartidismo, que, aunque no fueran penalmente sancionables, son éticamente intolerables? También. Pero no nos engañemos, los ataques contra Pedro Sánchez y su familia son sobre todo por no haber cumplido el papel de Sagasta, por no haberse entendido con Cánovas (aplausos) y por no haber asumido el papel de un partido trumpista ni haber sido servil con Donald Trump. Por eso el Partido Popular, VOX y los grupos económicos que tienen detrás van a muerte contra él y por eso van también contra él los jueces, que, al salvar de la cárcel a un corrupto redomado como Aldama, están lanzando un mensaje mafioso a otros acusados: quienes colaboren con el golpe judicial contra Sánchez se salvarán. Y aquí nosotros, como republicanos, como antifascistas, lo tenemos claro: no vamos a aplanar el camino al PP y a VOX ni vamos a dar ninguna carta blanca al Partido Socialista.»
Fragmento 1 de 3 de esta intervención.