Txema Guijarro GarcíaSumar
Diputado
«Esta iniciativa llega apenas unos años después de que esta Cámara corrigiera una de las decisiones más desafortunadas que se habían adoptado en materia electoral: el llamado voto rogado. En 2011 se implantó el voto rogado con el argumento de reforzar las garantías del sistema electoral y el resultado fue tan espectacular como devastador: la participación de los españoles residentes en el extranjero se desplomó. Antes de aquella reforma, en las elecciones generales de 2008, la participación del censo de residentes ausentes alcanzó el 31,7 % y, tras la implantación del voto rogado, este porcentaje cayó al 4,9 %, señorías -al 4,9-, y permaneció durante años en cifras de entre el 5 y el 7 %, es decir, perdimos cerca de cuatro de cada cinco votantes en el exterior. Esto es una auténtica amputación democrática. Por eso esta Cámara, con un consenso prácticamente unánime, corrigió aquel error histórico en 2022: se eliminó el voto rogado, se ampliaron plazos, se facilitó el acceso a la documentación electoral y se devolvió a cientos de miles de ciudadanos la posibilidad real de participar en la vida democrática de su país. Las elecciones de 2023 fueron las primeras generales celebradas tras esa reforma y la participación exterior se duplicó respecto a los últimos comicios celebrados bajo el sistema anterior. Y he ahí la paradoja, señorías de VOX: mientras esta Cámara trabajaba para que más españoles pudieran votar, ustedes vuelven a colocar bajo sospecha precisamente uno de los mecanismos que permiten ejercer ese derecho. (El señor vicepresidente, Rodríguez Gómez de Celis, ocupa la Presidencia). Mientras otros intentábamos derribar obstáculos, ustedes parecen empeñados en levantar recelos. Mientras nosotros defendemos una democracia más accesible, ustedes parecen sentirse más cómodos con una democracia más desconfiada.»
Fragmento 3 de 4 de esta intervención.