29N · generales · dom 29 novfaltan 26 días

Carlos Hernández QueroVox

Diputado

«Gracias, presidente. Hoy debatimos algo que sonroja tener que debatir, algo muy sencillo e intuitivo, antropológico incluso, prepolítico desde luego: a saber, si las viviendas sociales en España, levantadas y sufragadas con el dinero de los españoles, han de alojar preferentemente a los españoles sin casa o no; si las ayudas a la maternidad o las plazas de guardería en España, sostenidas gracias al esfuerzo de los españoles, han de ser prioritariamente para los españoles que las necesitan o no; si los españoles deben ser olvidados, preteridos y abandonados en España o si, por el contrario, han de ir siempre primero. Les revelo un secreto: este debate es ficticio, artificial y acartonado. Ahí fuera nadie duda, nadie está dividido con esto; la gente lo tiene muy claro. Nuestros compatriotas lo tienen muy claro: no existe la madre que atiende antes a un desconocido que a su propio hijo; ni el marido que procura antes el bien de un extraño que el de su esposa; ni tampoco el chico que no desee que a sus amigos, sus vecinos o sus compañeros de trabajo les vaya lo mejor posible. Ahí fuera no hay gente que relegue, que arrincone, que menosprecie o que destierre a los suyos; eso solamente pasa aquí, en esta Cámara. Ahí fuera la gente ordena su vida y sus prioridades a partir de vínculos, de lazos, de deberes, de afectos, de amores, de lealtades o de responsabilidad con los suyos, con sus semejantes; ni quieren a todo el mundo por igual ni piensan en todo el mundo por igual ni, cuando los recursos son escasos, los destinan a todo el mundo por igual. (Aplausos). Nada de eso. Jerarquizan y priorizan, y ponen primero a los suyos, a los seres queridos, a los de casa. Si las personas actúan así y lo hacen a diario es porque saben cómo funciona la economía doméstica. Es más, es porque saben que 'economía' viene de oikos, que es hogar, y porque el deber de quienes guardan y custodian un hogar es gestionarlo virtuosamente y es hacerse cargo del sostenimiento material de sus miembros, es garantizar la continuidad y la viabilidad de dicho hogar. Y ese hogar no es abstracto, ni infinito, ni universal, ni ilimitado; es un bien concreto que preservar y que defender. Es el hogar familiar y es también el hogar nacional. (Aplausos).»

Fragmento 1 de 5 de esta intervención.

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