Carlos Hernández QueroVox
Diputado
«Y hay que ser claros, jugar a ser solidario con los de fuera cuando los españoles carecen de toda base material de existencia digna es una forma terrible de ser insolidario con los nuestros, es una dejación de funciones y es una traición en toda regla. (Aplausos). Porque la actual situación no es de normalidad, no es de neutralidad, es de avasallamiento, es de relegación, es de prioridad extranjera. Porque no es ni normal, ni natural, ni neutral que los españoles tengan que competir con un número potencialmente infinito de personas por un número estrictamente finito de recursos, de ayudas, de servicios. Esa pulsión contra lo propio, contra lo amado, contra lo cercano, contra lo real, no solamente es irresponsable y cruel, que lo es, es también una extravagancia intelectual propia de esta era del desarraigo; es algo que habría sido incapaz de pensar, de imaginar o incluso de concebir el ser humano a lo largo de los siglos. Porque llegar a tolerar y a justificar la actual situación de desplazamiento nacional en prestaciones sociales, en vivienda o en empleo es la consecuencia de haber pensado, en primer lugar, que no existe un 'nosotros' y que, por tanto, tampoco hay un 'los otros' y que, en definitiva, no hay ni deberes, ni obligaciones, ni compromisos ni con nuestros seres queridos, ni con nuestras familias, ni con nuestros amigos, ni con nuestros vecinos, ni con nuestros compatriotas, que lo único que existe es el derecho a desentenderse de los nuestros y no el deber de protegerlos, que las relaciones entre las personas son meros contratos o actos administrativos, que detrás no hay amor, ni cultura común, ni historia, ni nada que proteger ni que cuidar, que las naciones o las comunidades son simples accidentes, que solo somos números.»
Fragmento 3 de 5 de esta intervención.