Jordi Salvador i DuchERC
Diputado
«Algunos lo que quieren es mano de obra barata y, para que sea barata, tiene que tener menos derechos. Eso hace que sea más fácil explotarles. Esa es la realidad. Ahí viene la prueba que les retrata. Quien defiende de verdad al trabajador tiene una herramienta obvia: subir el convenio para todo el mundo, para que nadie puede ser más barato que el de al lado. Es así de sencillo, pero eso es algo que nunca he oído que ustedes pidan, nunca. Ustedes no quieren subir los convenios sectoriales para todo el mundo; repito, para todo el mundo. Eso no lo he oído de ustedes, porque mantener a la gente en la indignidad forma parte del negocio de algunos y no hace falta ir muy lejos para verlo: en la Cataluña de los años sesenta, hace cuatro días. Hablemos de eso. A la Cataluña de los años sesenta llegaron centenares de miles de personas de Andalucía. En ese momento eran los que venían de Andalucía, de Murcia, de Extremadura y de Aragón. ¿A dónde venían? A mi casa, en ese caso. La prioridad nacional: venían a mi casa, Tarragona, y venían a trabajar en la industria química, en el puerto de Tarragona, en la construcción, con una maleta de cartón. ¿Sabe qué pasa? Que venían a mi mismo barrio y eran mis amigos. Todavía conservo esos amigos. ¿Y sabe qué les pasó a esas personas que vinieron a mi barrio? Les pasó lo mismo que a los que vienen ahora: oyeron discursos de personas como ustedes que decían que venían a invadirnos. Decían que ensuciaban los barrios, igual que ahora. Decían que nos quitaban el trabajo, igual que ahora. ¿Y saben qué pasó con mis amigos y mi gente? Que están trabajando y están plenamente integrados. Y no se integraron por ninguna prioridad nacional ni con diez años de empadronamiento; se integraron trabajando, viviendo en el mismo barrio que yo, compartiendo mis fiestas, compartiendo mis sueños, mis anhelos. Eso es lo que sucedió, de tú a tú, de igual a igual, combatiendo en el mismo sindicato y en las mismas asociaciones de vecinos. Lo más triste de todo ello es que los que hoy votan su discurso de la invasión son nietos de esa gente, nietos de murcianos que en ese momento fueron menospreciados y que hoy menosprecian. Es triste, pero es la realidad de su infame victoria.»
Fragmento 5 de 6 de esta intervención.