Aina Vidal SáezSumar
Diputada
«Hablaban antes... (Pausa). Perdonen que son tantas las cosas que cuesta seguirles. (Rumores). No se pongan nerviosos. Hablan de quienes quieren sostener y conformar la propia comunidad nacional. Me imagino que hablan de las mujeres filipinas y hondureñas que se ocupan de sus casas, de sus hijos y de sus mayores. Me imagino que hablan de eso. Hay quien dice que los buses que llevan a los barrios ricos solo sirven para que las trabajadoras migrantes puedan acceder a las casas de los señoritos. Ustedes no han inventado absolutamente nada, ni el racismo ni tampoco el concepto. Antes estuvo JeanMarie Le Pen, antes estuvo Convergència i Unió con el contrato de integración, Duran i Lleida con el Aquí no hi cap tothom, o Marta Ferrusola, alarmando por la sustitución de iglesias y mezquitas. Cuidado, senyor president Illa, amb qui reivindica certs legats. Cuidado, señor presidente Illa, con quién reivindica ciertos legados. Ustedes no promueven la prioridad nacional, sino la desigualdad nacional. En el punto 2 hablan de limitar el acceso a la vivienda y yo se lo voy a explicar a través de las palabras de Lamine Thior, un cómico andaluz, eso sí, negro, que lo explica mucho mejor que yo. Lamine ironizaba en el programa Al cielo con ella sobre la realidad que viven las personas racializadas cuando quieren acceder a la vivienda. Por teléfono no suena negro -claro, es de Cádiz el compañero-, pero la cosa cambia cuando se presenta en la inmobiliaria físicamente. Ahí, evidentemente, esos chavales con americanas y corbatitas verdes no se podían creer que ese señor negro fuera de Cádiz. Así que, de repente, esa vivienda que estaba en acceso desapareció y dejó de estar disponible.»
Fragmento 3 de 3 de esta intervención.