29N · generales · dom 29 novfaltan 26 días

Marta Trenzano RubioPSOE

Diputada

«Hace treinta y seis años que la Organización Mundial de la Salud dejó de considerar la homosexualidad una enfermedad. Décadas de consenso científico, décadas de investigación empírica, décadas de evidencia acumulada, y no existe una sola prueba de que la orientación sexual o la identidad de género deban ser modificadas. Lo que sí existe es abundante evidencia sobre el sufrimiento que estas prácticas generan: depresión, ansiedad, estrés postraumático, autolesiones o ideación suicida. Pero quizá la consecuencia más devastadora ni siquiera puede medirse estadísticamente. La consecuencia más devastadora es la interiorización de la indignidad, es conseguir que una persona llegue a creer que su forma de ser o de amar la hace menos merecedora de afecto, de reconocimiento o de ciudadanía plena, y pocas formas de violencia resultan más crueles que enseñar a alguien a avergonzarse de sí mismo. Señorías, las democracias constitucionales nacieron para establecer límites infranqueables frente al poder. También frente al poder de las mayorías; también frente al poder de las tradiciones; también frente al poder de determinadas convicciones morales. Precisamente por eso, nuestra Constitución, en su artículo 10, sitúa la dignidad de la persona como fundamento del orden político y de la paz social. No la dignidad de unos, no la dignidad de quienes se ajustan a una determinada concepción moral, sino la dignidad de la persona, de toda persona, sin adjetivos, sin condiciones, sin excepciones. Y desde esa premisa constitucional solo cabe una conclusión: la orientación sexual y la identidad de género de un ser humano no necesitan rehabilitación. (Aplausos). Lo que sí necesita ser corregido es la pretensión de que alguien pueda erigirse en árbitro de la identidad ajena, porque los derechos humanos comienzan exactamente ahí, en el reconocimiento de que cada ser humano posee el derecho irrenunciable a ser quien es, sin tener que pedir perdón por existir. Una democracia constitucional solo es plenamente digna de ese nombre cuando protege de manera activa a quienes durante demasiado tiempo fueron obligados a vivir como si su propia existencia constituyera un error.»

Fragmento 2 de 3 de esta intervención.

¿Algo mal atribuido o clasificado? Envía una corrección.