Amador Marqués AtésPSOE
Diputado
«Gràcies, presidenta. Señorías, vengo a darles una noticia: hay vida más allá de Madrid DF y hay vida más allá del ruido y de la contaminación de la política salvaje. De hecho, contra esta brutalidad, hoy nos dan lecciones de urbanidad y de civilidad muchos de nuestros pueblos y pequeñas ciudades, porque allí somos muy conscientes de que el centro de nuestra acción son personas de carne y hueso: personas como nuestros agricultores, ganaderos y pescadores, que son los auténticos custodios y cultivadores del paisaje de la tierra y del mar. (Aplausos). Ellos no solo nos proveen de alimentos, sino que con su trabajo garantizan la biodiversidad, nos protegen contra los incendios y frenan la erosión del suelo. Lo puedo ejemplificar a través de un compañero, Oriol Sala, un joven ganadero y alcalde de un pequeño municipio, Vilamòs, a la meva Val d'Aran, que, con el impulso del Gobierno y con fondos europeos, está llevando a cabo el proyecto Ovihuec -huec, en aranés, es fuego- para recuperar pastos y evitar incendios a través de un rebaño de ovejas. Unos fondos, por cierto, que el PP nos quiso arrebatar de forma desleal y que, por fortuna, han supuesto un impulso para la transformación del país. También existen programas como la agrupación de rebaños para protegerlos del oso -con el que, por cierto, ya me he topado un par de veces, nada grave (risas)-. En todo caso, la labor que ya desempeñan en su día a día nuestros ganaderos, agricultores y pescadores -sobre todo los jóvenes y las mujeres- merece una política agraria propia y robusta, con presupuesto suficiente y simplificación administrativa. (Aplausos).»
Fragmento 1 de 3 de esta intervención.