Diputada
«Señor Cuerpo, yo por lo menos mis intervenciones no las leo. (Rumores). Y le voy a decir una cosa: veinticuatro años, nueve delitos. El Gobierno de España robando a los españoles, esa es la verdad que no han podido dejar hoy aquí de decir, señor Cuerpo. (La señora Mínguez García pronuncia palabras que no se perciben). Mire, yo no entiendo las mentiras que llevan todos estos días diciendo el Partido Socialista, Patxi López y el señor Sánchez hoy también, que es que al Partido Popular le gusta mucho Aldama. No paran de repetirlo y yo no entendía por qué insistían ustedes en esa mentira hasta que ayer escuché al señor Bolaños en el Senado y lo comprendí todo. (La señora Mínguez García: ¡Anda!). Ayer dijo el señor Bolaños: Quédense con Aldama, pónganle en sus listas, declaren su amor profundo por él. Y entonces lo comprendí: es que ustedes se sienten traicionados y despechados. (Risas.-Aplausos). A ustedes les gustaba el señor Aldama cuando era su corrupto silencioso. (La señora Mínguez García pronuncia palabras que no se perciben). Celebraban los cumpleaños con él, viajaban con él, le llevaban a Ferraz, le llevaban a sus ministerios... ¡Ay, amigo! En el momento en que Aldama empezó a colaborar con la justicia se convirtió para ustedes en un traidor, hasta chivato le han llamado. Claro, no hay nada que odie más la mafia que un chivato. El problema es que la corrupción va a lomos del silencio, y cuando la gente empieza a cantar es cuando el Estado hace frente incluso a sus cloacas. Eso es lo que les aterra, que la semana que viene puede que la gente empiece a cantar, señor Cuerpo. Muchas gracias. (Aplausos.-Varios señores diputados: ¡Muy bien!).»